La anécdota de la moralidad negociable
El columnista inicia su texto con una parábola protagonizada por Afrodisio Pitongo y Dulcilí. Tras romper su noviazgo porque ella se negó a intimar sin matrimonio, ella lo cita años después en un motel argumentando que, como ambos ya se casaron —aunque no entre sí—, el impedimento moral ha desaparecido. Esta “lógica conyugal” sirve como metáfora perfecta para describir la actual clase política: la indecencia se justifica cuando cambian las circunstancias personales, no por convicción ética.
El servilismo legislativo y la opacidad financiera
La aprobación grosera de la cuenta pública del último año del gobierno anterior evidencia que los legisladores de la mayoría oficialista no representan al país, sino a una figura personal. Con un manto de retórica vacía, intentan ocultar que operan como una cleptocracia que saquea recursos, blindando la opacidad de las cifras oficiales para que no sean investigadas ni tocadas “ni con el pétalo de una sospecha”.
El diagnóstico de la degradación nacional
Parafraseando a Vargas Llosa, el autor señala el momento exacto en que “se jodió México”: la llegada al poder de un proyecto conformado por ineptos e inmorales, caracterizados por un diez por ciento de capacidad, noventa de incondicionalidad y cero de moralidad. Este diagnóstico sitúa el origen de la ruina democrática en la calidad humana de quienes detentan el mando.
El caso Taddei y la podredumbre institucional
La situación expuesta en el Instituto Nacional Electoral (INE) bajo la gestión de Guadalupe Taddei funciona como muestra representativa: rascar apenas la superficie de cualquier dependencia u organismo del régimen revelaría “marranadas” equivalentes. La corrupción no es excepción, sino la regla sistémica del actual ejercicio del poder.
Del priismo al obradorismo: la cleptocracia continua
Se traza un paralelismo histórico: si el PRI tenía sus “comaladas sexenales” para crear millonarios, el movimiento actual genera enriquecidos día a día. La frase popular “Cuando Perico llega a ser don Pedro, ¡huy, qué miedo!” ilustra la transformación de personajes insignificantes en potentados que aplican el cinismo del “no pido que me den, nomás que me pongan donde hay”.
La rima final de la tragedia democrática
En ruinas la democracia, campea la cleptocracia. La obligada rima, sentencia el autor, solo puede ser una expresión de dolor colectivo: “¡Qué desgracia!”. El cierre del artículo, con viñetas de humor negro sobre el matrimonio, la virginidad y el peso, funciona como un contrapunto irónico que subraya la pérdida de referentes éticos en la vida pública y privada.
Perfil del autor
Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, es licenciado en Derecho y Letras Españolas, maestro universitario, humanista y cronista de Saltillo, Coahuila desde 1978. Sus colaboraciones se publican en más de un centenar de medios nacionales e internacionales, abordando política, historia y filosofía con un estilo que fusiona el rigor intelectual y el humor ácido.