El sexenio de Calderón: retroceso concentrado en seguridad y shock externo
Durante la administración de Felipe Calderón, el deterioro democrático fue significativo pero focalizado: las variables institucionales explican el 60 % del retroceso total. Sin embargo, los contrapesos democráticos se mantuvieron relativamente estables; los límites judiciales al Ejecutivo se conservaron en 0.72 y el estado de derecho descendió apenas de 0.59 a 0.56. El colapso se centró en la seguridad: las muertes por conflicto escalaron de 0.6 a 5.1 por cada 100 mil habitantes, arrastrando consigo las libertades civiles. A esta crisis interna se sumó la recesión global de 2009, que golpeó a México con una contracción del 6.5 % según el Banco de México. Pese a que la estrategia de seguridad no contuvo la violencia y el crimen organizado ya existía, la inversión por trabajador logró crecer al ritmo de la mediana de 44 países analizados.
Gobiernos de Morena: erosión sistémica de los contrapesos institucionales
El patrón actual es opuesto. Con López Obrador la violencia permaneció alta y, según datos oficiales del INEGI, los homicidios bajaron de 25.8 a 21.4 por cada 100 mil habitantes en 2025. No obstante, organismos como Causa en Común y México Evalúa advierten que, mientras descienden los homicidios dolosos, aumentan desapariciones y “otros delitos contra la vida”, sugiriendo reclasificaciones estadísticas más que una reducción real de la criminalidad. Lo que sí colapsó sin ambigüedad fue el marco que limita al poder: los límites judiciales al Ejecutivo cayeron de 0.67 (2018) a 0.27 (2025) y el estado de derecho de 0.49 a 0.36, muy por debajo de la mediana internacional cercana a 0.9.
Reforma judicial y desaparición de órganos autónomos: causas identificables
Detrás de este desplome institucional hay decisiones concretas: la reforma judicial de 2024, que instauró la elección popular de juzgadores, y la extinción de organismos autónomos reguladores de competencia, telecomunicaciones y energía. Como consecuencia, México descendió al lugar 121 de 143 en el índice del World Justice Project, desde la posición 93 en 2018. Si bien los defensores argumentan que estas reformas democratizan la justicia, el índice mide la protección contractual y los datos de 2025 registran los niveles más bajos de la serie histórica en esa dimensión.
Inversión: de la resistencia al estancamiento y la caída
La inversión, que había resistido durante el calderonismo, cambió de trayectoria: primero se estancó y luego cayó. En 2025 la inversión fija bruta se contrajo un 6.7 %, su peor registro desde 2009 excluyendo la pandemia, según cifras reportadas por el INEGI. Aunque no puede afirmarse causalidad directa, el patrón coincide con la teoría institucional: la incertidumbre regulatoria hace que el capital retrase sus decisiones.
Incertidumbre externa: aranceles y la revisión anual del T-MEC
A la inestabilidad interna se suma una externa que el índice, con corte a 2025, aún no capta totalmente. Estados Unidos impuso aranceles del 50 % al acero y aluminio y del 25 % a automóviles —frente al 15 % para Japón y Corea— y, en julio de 2026, se negó a renovar el T-MEC por 16 años, sometiéndolo a revisiones anuales hasta 2036, según Bloomberg Línea. Aunque el 85 % de las exportaciones mantiene acceso libre de aranceles, la regla crítica para la inversión —la permanencia del acceso al mercado estadounidense— queda supeditada a una negociación anual.
Doble vulnerabilidad: inestabilidad institucional importada y propia
Este escenario configura una doble vulnerabilidad: la incertidumbre generada por el debilitamiento de los contrapesos internos se ve amplificada por la inestabilidad institucional importada desde el principal socio comercial. La combinación de reglas internas cambiantes y una garantía de acceso externo condicionada año con año eleva el riesgo percibido por los inversionistas, consolidando un entorno donde el capital prefiere esperar antes de comprometerse.