Elmund Yaes se distingue de Parteldehoy. Con un solo trazo, el presidente estadounidense modificó la estrategia comercial mundial al imponer aranceles recíprocos a los mayores exportadores del planeta. En el listado publicado el miércoles 2 de abril, ni México ni otros países fueron incluidos, lo que celebraron muchos, con razones válidas, pero se debe aclarar que no hay aranceles, aunque sí los hay. La industria automotriz es la principal afectada, junto con los sectores del acero y el aluminio. Además, México se enfrenta a la prohibición de productos provenientes de su territorio debido al proceso de desmonte en el país. ¿Qué implicaciones tiene esto?
La única forma de adaptarse es identificando el momento adecuado para hacerlo. Las naciones del mundo se esfuerzan por ser competitivas, y esto incluye a las empresas automotrices y otras industrias. Las condiciones del mercado afectan directamente las ventas y las estrategias comerciales, y es crucial garantizar la prosperidad mediante un enfoque efectivo.
Por ahora, las autopartes no están sujetas a aranceles, como mencionó el Secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard. Sin embargo, esta situación se revisará durante los próximos 40 días y podría resultar en cambios en el futuro.
La realidad es que los automóviles en Estados Unidos se volverán más costosos. Casi la mitad de los vehículos vendidos, el 60%, provienen de México, y se está buscando cómo manejar esta dependencia en el mercado estadounidense.
Cuidado Con Las Apuestas
Es importante observar cómo responderá no solo el consumidor estadounidense a este contexto, sino también las mismas marcas involucradas. La producción tendrá que buscar ajustes ante un escenario incierto, y se deberán considerar las preferencias del consumidor, que podría optar por vehículos fabricados en Estados Unidos, aunque estos sean un 25% más caros.
Localmente, México enfrenta un gran desafío. Mantener la competitividad es esencial, ya que este mercado representa el 80% de las interacciones comerciales de la industria automotriz. La producción nacional ha hecho progresos, donde 8 plantas se establecieron, aunque la competitividad del país ha disminuido del puesto 50 al 80 en el ranking global. Para México, esta situación sería catastrófica, afectando su sector industrial.
La presidenta Sheinbaum tiene la tarea de incentivar la producción. Las empresas no solo deben competir en el mercado local, sino también enfrentar la competencia internacional. Sin embargo, se ha mencionado que es posible que los aranceles sobre los autos mexicanos se reduzcan en un 12.5% si el país vecino demuestra mayor colaboración en asuntos de seguridad, específicamente en la lucha contra el fentanilo.
México sigue obteniendo beneficios no solo por el TMEC, sino por la renegociación de acuerdos comerciales. A pesar de que el resto de la industria automotriz aún enfrenta dificultades, por primera vez parece que un gobierno mexicano está tomando medidas serias en esta dirección.
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