Lituania prepara planes de evacuación y advierte: «No nos rendiremos» ante una agresión rusa
El primer ministro lituano, Mindaugas Sinkevičius, ha confirmado a la BBC que su gobierno ha diseñado planes de contingencia para diversos escenarios bélicos, incluyendo la evacuación ordenada de la población ancera desde las zonas urbanas para evitar colapsos viales. No obstante, el mandatario fue tajante al afirmar que, de producirse un ataque, la respuesta será inmediata: «Contraatacaríamos. Intervendríamos», subrayando que la nación báltica no tiene intención de ceder ante la intimidación.
Una amenaza constante y tangible en el flanco oriental de la OTAN
Sinkevičius describió la percepción de seguridad en el país como una sensación de amenaza permanente, alimentada por reiteradas violaciones del espacio aéreo mediante drones y lo que Vilna califica como «ataques híbridos» orquestados desde Bielorrusia, aliada de Moscú. Lituania, miembro de la OTAN desde 2004 y fronteriza con el enclave ruso de Kaliningrado, se encuentra en la primera línea de exposición, lo que obliga a una vigilancia continua y a una preparación civil y militar sin precedentes.
Refuerzo de la presencia aliada y desafíos logísticos
Actualmente, miles de soldados de la Alianza —incluyendo contingentes de EE. UU. y Alemania— están desplegados en territorio lituano. Berlín ha prometido establecer de forma permanente una brigada de 5.000 efectivos con plena capacidad de combate, aunque la OTAN advierte que esta unidad no alcanzará su operatividad total hasta finales de 2027, debido a las dificultades de reclutamiento que enfrenta el ejército alemán, que ha tenido que recurrir a asignaciones obligatorias para cubrir plazas.
Incidentes recientes escalan la tensión en el Báltico
La semana pasada, cazas de la Alianza derribaron un dron que penetró en el espacio aéreo lituano; el ministro de Defensa, Robertas Kaunas, atribuyó su origen a Bielorrusia. Además, el principal aeropuerto de Vilna sufrió interrupciones recientes a causa de objetos voladores no identificados —presuntos globos— lanzados desde el país vecino, lo que obligó a suspender temporalmente vuelos y tráfico ferroviario, demostrando la vulnerabilidad de la infraestructura civil ante tácticas de zona gris.
Reino Unido y el cambio de mentalidad defensiva
El jefe del Gobierno lituano instó a Reino Unido a adoptar un «cambio de mentalidad» en su enfoque de la defensa colectiva, recordando que, aunque la amenaza es compartida, la proximidad geográfica sitúa a los Estados bálticos en una posición de riesgo incomparable. El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, respaldó la actuación conjunta de las fuerzas lituanas e italianas en la interceptación del dron, reafirmando el compromiso del Artículo 5 de proteger «cada centímetro» del territorio aliado.
Guerra electrónica y drones extraviados: un riesgo regional
Las incursiones de aeronaves no tripuladas se han multiplicado en toda Europa desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. La OTAN ha tenido que interceptar en repetidas ocasiones drones ucranianos desviados hacia Estonia y Letonia; Kiev atribuye estas desviaciones a los sistemas de guerra electrónica rusos diseñados para alterar las rutas de vuelo, lo que convierte el espacio aéreo báltico en un escenario de alto riesgo operativo involuntario.
Disuasión reforzada bajo el paraguas del Artículo 5
Lituania, Estonia y Letonia mantienen su seguridad anclada en la cláusula de defensa colectiva de la OTAN, que equipara un ataque contra uno a una agresión contra todos. Mientras Moscú guarda silencio ante las acusaciones, Vilna avanza en una estrategia de doble vía: robustecer la disuasión militar aliada —con la futura base en Rūdninkai, cerca del estratégico paso de Suwałki— y preparar a su sociedad civil para resistir y responder ante cualquier eventualidad.