A pocos días del inicio del Baja Beach Fest, programado del 7 al 9 de agosto, el litoral de Rosarito ya presenta transformaciones significativas debido al montaje de la infraestructura necesaria. Estos trabajos preliminares están alterando la dinámica habitual de bañistas, vendedores y servicios de emergencia en plena temporada alta.
Cierre de estacionamiento y servicios del DIF
Una de las primeras medidas fue el clausura parcial del estacionamiento concesionado al DIF Municipal, incluyendo los sanitarios públicos de esa zona. La reducción de plazas de aparcamiento obliga a los visitantes a desplazarse distancias mayores para acceder a la playa, generando congestión en los accesos alternativos mientras avanza la instalación del recinto ferial.
Maquinaria pesada y protección costera con geotubos
Detrás del perímetro vallado, el paisaje playero ha cedido paso a maquinaria pesada y personal técnico. Un elemento clave en la ingeniería del evento es la colocación de geotubos, estructuras que funcionan como rompeolas artificiales para mitigar la fuerza del oleaje y resguardar los escenarios. Esta barrera ha modificado temporalmente la morfología de la costa y acotado el corredor de tránsito peatonal.
Restricciones de acceso y reubicación de vendedores
La seguridad operativa ha motivado el bloqueo de ciertas áreas por el movimiento de equipos pesados, forzando a los peatones a rodear el perímetro vallado que delimita la zona del festival. Paralelamente, los comerciantes ambulantes han sido reasignados al tramo de arena que permanece libre, donde ahora operan en una superficie considerablemente más reducida.
Ajustes en el dispositivo de salvavidas
La logística del montaje requirió el retiro de la torre central de vigilancia acuática ubicada en el estacionamiento del DIF. Esta ausencia modifica temporalmente el esquema de vigilancia y rescate en ese sector del litoral, requiriendo una reorganización de los elementos de auxilio para mantener la cobertura de seguridad.
Impacto prolongado hasta el desmontaje
Las autoridades previenen que las restricciones de movilidad, los cierres parciales y la reconfiguración de espacios se extenderán más allá de los tres días del concierto. Se estima que la playa no recuperará su operatividad habitual hasta después del 14 de agosto, una vez concluida la fase de desmontaje de toda la estructura.