Conflictos de Poder en la SSC de Baja California
En la disputa por el control interno de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Baja California, los policías estatales lograron recuperar sus posiciones de mando tras cuatro años de enfrentamientos con los militares enviados por el Gobierno Federal. Este cambio se produjo durante la gestión del general Laureano Carrillo Rodríguez al frente de la Secretaría de Seguridad.
Críticas y Crisis de Confianza
El cambio coincidió con tres crisis de credibilidad que generaron desconfianza pública, provocadas por un par de robos de drogas y un acto de allanamiento ilegal que incluyó tortura, perpetrado por agentes de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana. Estos incidentes impulsaron a los policías estatales a recuperar el control de la SSCBC, expulsando a los militares de las posiciones de liderazgo.
Gestión del General Carrillo
Durante los primeros meses de 2025, el general Carrillo enfrentó acusaciones de corrupción y empezó a observar el autogobierno dentro de la FESC. Las reestructuraciones iniciales fueron recibidas con recelo por los oficiales, quienes sentían que los corruptos influían en las decisiones del general. La situación se tornó más crítica 14 meses después, cuando se revelaron vínculos de algunos elementos con cárteles delictivos y se denunciaron prácticas de extorsión.
Identidades Relevantes
Uno de los policías mencionados es Joel Héctor Manuel Valenzuela Bernal, alias el Princeso, vinculado a la ex primera dama Brenda Ruacho Bernal. Este vínculo familiar, combinado con sus conexiones con otros agentes, lo ha alineado estratégicamente con los grupos delictivos. Otras figuras señaladas incluyen a varios agentes, como Omar Jonathan Rosiles Hidalgo, coordinador de la FESC, y otros que enfrentan acusaciones de crear comandos operativos al servicio de cárteles, exhibiendo vínculos directos con el crimen organizado.
Organización y Operaciones Ilegales
Los agentes mencionados se caracterizan por su nivel de organización, utilizando vehículos oficiales en operativos de narcotráfico y protección de criminales. También se ha evidenciado que tienen arreglos para la venta de drogas robadas en distintas zonas de Baja California, lo que pone en duda la integridad de la FESC y su capacidad para operar de manera efectiva contra el crimen.
Desafíos de Alienación en la Policía
La situación se complica aún más con el comandante Rafael Herrera Castro, quien ha sido denunciado por extorsiones y malos tratos. Además, algunos nuevos miembros de su grupo operativo han solicitado cambios, alegando que Herrera los incomoda con sus hábitos y exigencias. Internamente, la insatisfacción se intensifica debido a las actividades corruptas denunciadas y la sensación de que las acciones del liderazgo son ineficaces.
Relación con la Cúpula Militar y Crisis Recientes
El general Carrillo ha sido criticado por su falta de acción ante las crisis de corrupción y el fracaso en tomar medidas proactivas antes de que las situaciones salgan a la luz pública. Ejemplos recientes incluyen el robo de grandes cantidades de metanfetamina en marzo de 2026, donde oficiales fueron acusados de complicidad. Este comportamiento ha llevado a denuncias reiteradas sobre la falta de responsabilidades dentro de la cúpula de la FESC, lo que continúa erosionando la confianza pública en la institución.