Reparación del socavón en la Transpeninsular costará 43 millones de pesos: la más cara en una década
Tres años de abandono disparan el costo y los plazos
Tras tres años de olvido y negligencia gubernamental, la reparación del socavón en la carretera Transpeninsular, vialidad que conecta Tijuana con Playas de Rosarito, requerirá una inversión de 43 millones de pesos, cifra que establece un récord como la más alta de la última década en este tipo de intervenciones. Las autoridades municipales advierten que el monto podría aumentar si la oquedad sigue expandiéndose. Carlos Gastélum Félix, director de Obras e Infraestructura Urbana Municipal (DOIUM), señaló que aunque existe una fecha de terminación estimada para el 28 de diciembre, los trabajos de retrabajo necesarios dificultan calcular cuánto se aplazará la entrega final.
Opacidad en la adjudicación y financiamiento federal
La administración de Ismael Burgueño optó por reservar el nombre de la empresa adjudicataria de la licitación. Gastélum Félix reconoció la millonaria inversión, precisando que se cubrirá con recursos federales, pero se negó a revelar detalles técnicos sobre las dimensiones del daño ni la identidad del contratista, argumentando que podría exponer el proceso. El funcionario sugirió que los medios soliciten la información a través de Comunicación Social. Se proyecta que la rehabilitación total del talud, dañado desde marzo de 2023 cuando vecinos alertaron a ZETA, podría extenderse hasta diciembre de 2026.
Desglose técnico de la intervención millonaria
El contrato, que incluye IVA, asciende a 43 millones de pesos y contempla la intervención en tres puntos estratégicos de la carretera para estabilizar el talud y el sistema pluvial cuya falla provocó el colapso de la estructura vial. Esta cifra supera el anterior récord de 40 millones de pesos destinados a la sustitución de 250 metros de tubería del Acueducto Florido–Aguaje tras la explosión en Terrazas de la Presa en septiembre de 2025. El propio alcalde Burgueño dimensionó el gasto, comparándolo con socavones previos que oscilaron entre los 17 y 18 millones de pesos.
Dos negligencias que agravaron la emergencia vial
El director de DOIUM admitió que las visitas de supervisión revelaron que el socavón había devorado un carril adicional, obligando al cierre de dos carriles y generando un caos circulatorio severo. La negligencia se fundamenta en dos omisiones críticas: la falta de monitoreo de la falla geológica tras las lluvias de febrero de 2023 y el inicio de obras sin una previa socialización con la comunidad usuaria. El resultado fue un embudo vial de más de kilómetro y medio de congestionamiento, afectando a automovilistas y usuarios de transporte público con demoras de hasta dos horas, impactando hasta el segundo acceso a Santa Fe.
Plan de desvíos y avances actuales en Cuesta Blanca
Para mitigar el impacto, desde el 1 de octubre hasta enero se habilitará un carril reversible en el tramo de más de cien metros paralelo al área colapsada, cerca del puente Loma Blanca en Cuesta Blanca. La estrategia consiste en reducir un carril del sentido Rosarito–Tijuana (que cuenta con tres carriles y acotamiento) para equilibrar la capacidad. Los trabajos, iniciados el 31 de agosto con un 5 % de avance, utilizan recursos federales del Ramo 33 vía la Subdirección de Obra Comunitaria. Recientemente, un deslizamiento por intemperismo en el talud —expuesto por la larga espera— complicó ligeramente las labores.
Panorama general: cinco socavones en proceso de reparación
Gastélum Félix detalló el estado de los cinco socavones atendidos en 2026, estimando que cuatro quedarán listos para diciembre de ese año. Los más avanzados son el de bulevar Casa Blanca (80 %), bulevar Club 200 en Cerro Colorado (100 %), y calle Turquesa en Rivera del Bosque, La Presa (80 %). El cruce pluvial en camino Tenochtitlán, también en La Presa, registra un 35 %. El caso más rezagado es el muro del canal pluvial de la calle Maya en La Presa LR, con apenas un 5 % de avance, proyectándose su conclusión para 2027.
Compromiso pendiente con la movilidad metropolitana
La magnitud de esta obra expone las consecuencias financieras y sociales del mantenimiento diferido en infraestructura crítica. Mientras la DOIUM ejecuta la estabilización geotécnica y hidráulica con cargo al erario federal, la ciudadanía de la zona sur de Tijuana y Rosarito enfrenta meses de movilidad reducida. La transparencia en la ejecución del contrato y el cumplimiento de los nuevos plazos —ya extendidos desde 2023— serán la prueba de fuego para la actual administración en materia de obra pública y rendición de cuentas.