El estigma del abandono frena el uso de residencias para adultos mayores
En Tijuana, la creencia de que internar a un familiar en una residencia equivale a abandonarlo persiste como una barrera cultural significativa. Este estigma impide que muchas familias busquen apoyo especializado oportuno, incluso cuando el cuidado en el hogar supera sus capacidades. Miguel Ángel Torres Martínez, presidente de la Asociación de Residencias y Servicios para el Cuidado del Adulto Mayor en la Frontera Norte (Sosemaf), advierte que este paradigma erróneo dificulta la toma de decisiones en favor del bienestar del adulto mayor.
Las residencias funcionan como red de apoyo, no como sustitutos familiares
El dirigente de Sosemaf —organización que agrupa 11 centros en Mexicali, Tijuana, Rosarito y Ensenada con cerca de 195 camas— enfatiza que estos espacios están diseñados para complementar la labor familiar, no para reemplazarla. La institución subraya que, por más especializado que sea el centro, la familia sigue siendo el pilar fundamental en la vida del adulto mayor, y la residencia actúa únicamente como un respaldo profesional ante necesidades de cuidado complejas.
Señales de alerta para considerar atención especializada
Torres Martínez recomienda a los familiares observar cambios en la conducta y capacidades funcionales de sus mayores. Indicadores como olvidos frecuentes, desorientación, dificultad para reconocer personas, problemas de comunicación o la incapacidad para realizar actividades básicas como bañarse o alimentarse solos, son señales claras de que se requiere una valoración profesional y, posiblemente, un apoyo externo estructurado.
Cambios conductuales pueden tener causas médicas reversibles
El experto advierte que no todo deterioro cognitivo o conductual es permanente. Patologías comunes en la vejez, como las infecciones de vías urinarias, pueden provocar fiebre alta, alucinaciones o alteraciones bruscas de comportamiento que imitan demencias. Ante estos síntomas, la prioridad debe ser una evaluación médica urgente, ya que el tratamiento oportuno de la infección suele revertir el cuadro y recuperar el estado previo del paciente.
La importancia del diagnóstico antes de la institucionalización
Antes de optar por una residencia, Sosemaf insta a las familias a identificar el origen de los cambios en el adulto mayor. Distinguir entre una condición médica aguda tratable y un deterioro crónico progresivo es esencial para definir el plan de cuidado adecuado. Esta aproximación evita internamientos innecesarios y garantiza que la decisión de recurrir a una residencia responda realmente a una necesidad de cuidados continuos y especializados.
Reconfigurar la percepción sobre el cuidado institucional
El mensaje central de la asociación es claro: recurrir a una residencia no implica desentenderse del familiar. Se trata de sumar una red de apoyo profesional cuando las exigencias del cuidado —ya sea por complejidad médica, dependencia física o agotamiento del cuidador principal— rebasan las posibilidades del entorno doméstico. Cambiar esta percepción social es clave para que los adultos mayores reciban la atención digna y oportuna que merecen.