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Según datos de la Comisión Nacional del Agua, Baja California ha superado una extensa sequía, aunque los expertos advierten sobre el alto riesgo de que regrese.
Durante esta temporada, Baja California ha logrado salir de un periodo de 14 meses consecutivos de sequía en varios municipios, según la información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
No obstante, los especialistas en recursos hídricos enfatizan que este sigue siendo un problema crítico, dado que la disponibilidad de agua para los municipios del estado se encuentra limitada.
Según el Monitor de Sequía de Conagua, entre agosto de 2024 y noviembre de 2025, se documentaron diferentes grados de sequía en la región, incluyendo desde sequía anormalmente seca hasta sequía extrema.
UNA CONDICIÓN CRÍTICA
El director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental México (CIGA), José Carmelo Zavala Álvarez, mencionó que el noroeste de México comparte un ecosistema con California que ha estado expuesto a sequías extremas durante años, afectando críticamente al Río Colorado.
Resaltó que la principal fuente de abastecimiento para Baja California y parte del norte de Sonora proviene de esta cuenca binacional, cuya disminución requiere que se reevaluen las decisiones técnicas y las estrategias de manejo del agua.
En términos de escasez, advirtió que este fenómeno está vinculado al cambio climático, caracterizándose por largos periodos sin lluvias y de precipitaciones intensas en cortos intervalos, alterando significativamente la disponibilidad histórica.
“Estamos en una región semidesértica. La disponibilidad de agua no es abundante y necesitamos implementar un manejo más efectivo, que integre conservación, distribución y planificación a largo plazo para asegurar el suministro”, sostuvo.
LA INFRAESTRUCTURA
Zavala Álvarez indicó que parte de la infraestructura hídrica consta de instalaciones obsoletas y mal mantenidas, lo que limita la efectividad de las redes que transportan, tratan y distribuyen el agua hacia áreas urbanas y productivas.
En el Valle de Mexicali, entre el 70% y 80% del agua disponible se destina a la agricultura, donde prevalecen métodos de riego que disminuyen considerablemente la eficiencia del uso del recurso.
“Cada metro cúbico de agua tiene un valor diferente según su ubicación y tratamiento, por ello debemos ser selectivos en su uso, priorizando agricultura, consumo humano y reutilización industrial para no comprometer el suministro en el futuro”, advirtió.
EL SUMINISTRO A TIJUANA
El especialista aclaró que para abastecer a Tijuana, el agua debe recorrer cerca de 200 kilómetros y superar más de mil metros de bombeo en La Rumorosa, lo que incrementa su complejidad y costos operativos.
“Primero necesitamos mejorar la detección de fugas, luego implementar programas de reutilización y finalmente considerar nuevas fuentes de abastecimiento, siguiendo una estrategia integral que contemple eficiencia, redistribución y sustentabilidad en todo el sistema”, propuso.
En Tijuana, más del 20% del agua ya incorporada a la red urbana se pierde antes de llegar al usuario final, lo que representa un desperdicio continuo.
Ante la disminución progresiva del Río Colorado, la región contempla el mar como una fuente complementaria a través de procesos de desalación por ósmosis inversa.
Zavala Álvarez recordó que esta alternativa ha tenido antecedentes en la ciudad durante la década de 1960, cuando una planta termoeléctrica destilaba agua marina para uso urbano, permitiendo abastecimientos específicos.