Debido a la frustración por la incapacidad de la Federación Mexicana de Fútbol para erradicar un canto homofóbico que se escucha en los partidos de la selección nacional, activistas LGBTQ+ están apelando a los aficionados locales. Buscan poner fin a este coro ofensivo antes del Mundial del próximo año.
El grito, que consiste en un insulto de una sola palabra, se volvió viral durante el Mundial de 2014 en Brasil. Las multas impuestas posteriormente —como los 100.000 francos suizos (aproximadamente 114.000 dólares) por dos incidentes durante el Mundial de 2022 en Qatar— han tenido escaso impacto.
“Esas multas no han tenido efecto alguno. ¿Y qué ha hecho la Federación? Poco o nada. Lo que han implementado no funciona”, aseguró Andoni Bello, activista LGBTQ+ y crítico del canto.
Bello, quien jugó para México en torneos de fútbol amateur organizados por la Asociación Internacional de Fútbol Gay y Lesbiana, subrayó la necesidad de un cambio.
El Mundial de 2026 será coanfitrión por Estados Unidos, Canadá y México, comenzando el 11 de junio. Se asignaron a México 13 partidos en tres ciudades: Monterrey, Ciudad de México y Guadalajara, donde el canto se originó durante un partido clasificatorio olímpico en 2004 entre México y Estados Unidos, y luego se propagó a otros estadios del país.
Este insulto suele oírse cuando el portero del equipo contrario realiza un saque y es más común cuando México está en desventaja en el partido. “Me preocupa la violencia que se manifiesta en el estadio, que es anónima e invisible”, expresó Bello. “Esta violencia normalizada perpetúa los crímenes de odio motivados por la homofobia en este país. Aunque suena drástico, es una realidad. Si pensamos que no pasa nada, lo estamos permitiendo”, agregó.
Al principio, los dirigentes de la federación argumentaron que el cántico no tenía un enfoque hacia la comunidad LGBTQ+ y que la palabra tenía connotaciones diferentes en la cultura mexicana. Posteriormente cambiaron su postura y lanzaron campañas sociales que no tuvieron éxito, limitándose ahora a solicitar a los aficionados que se abstengan de proferirlo antes de los partidos.