
En la noche del 7 de septiembre de 2025, se producirá un eclipse lunar total que transformará la Luna en un disco de un color rojo profundo, conocido como Luna de Sangre.
Este fenómeno tiene lugar cuando la Tierra se sitúa entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite natural. Al atravesar la atmósfera terrestre, la luz solar se filtra, permitiendo que solo las longitudes de onda rojizas lleguen a la superficie lunar, lo que origina ese color particular.
La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) y diversos medios especializados han confirmado que este será uno de los eventos astronómicos más destacados del año.
Durante un eclipse lunar total, la Luna presenta un rango de colores que varía desde el cobrizo hasta un rojo intenso, gracias a la dispersión y refracción de la luz en la atmósfera terrestre. Según la NASA, partículas como polvo o humo pueden intensificar el color, así como el ángulo de incidencia de la luz. “De hecho, durante la fase de totalidad, los amaneceres y atardeceres del planeta se proyectan sobre la Luna”, explicaron desde la NASA.

Este evento no solo es visualmente impresionante, sino que también tiene un significado en diversas culturas, que han otorgado nombres específicos a la Luna llena de septiembre. En América del Norte, se le conoce como Luna de Maíz, indicando el tiempo de cosecha de este grano. Fuentes como Star Walk y National Geographic coinciden en que este fenómeno se destaca por el tono rojizo que iluminará la Luna durante más de una hora.
La Luna de Sangre de este ciclo se producirá la noche del domingo 7 de septiembre. Según los datos proporcionados por la NASA, los horarios oficiales del eclipse están establecidos en tiempo universal (UTC):
El eclipse empezará a las 17:29 horas (UTC).
La fase de totalidad, cuando la Luna mostrará su color rojo más intenso, se producirá a las 20:11 horas (UTC).
El tono rojizo se mantendrá durante 82 minutos, hasta las 20:53 horas.
El eclipse finalizará completamente hacia las 21:43 horas (UTC).
Este evento será uno de los eclipses totales más prolongados de la década. Las regiones privilegiadas para observarlo de manera directa serán Asia, África y Australia, donde la Luna será visible en todas las fases del fenómeno.

En México y el resto de América, la situación será diferente. Según la NASA y otras instituciones astronómicas, la Luna estará por debajo del horizonte durante toda la duración del eclipse, impidiendo su observación directa desde cualquier punto del país. Esto se debe a la ubicación y trayectoria lunar respecto al continente americano en esa fecha.
Sin embargo, quienes deseen seguir cada fase del fenómeno podrán hacerlo a través de transmisiones digitales y alternativas en vivo. La NASA llevará a cabo una cobertura completa en su portal oficial y canales de YouTube, ofreciendo imágenes en tiempo real y análisis de expertos. Además, aplicaciones y páginas como la Guía diaria de la Luna permiten recrear el evento desde diferentes perspectivas, incluso simular su apariencia utilizando herramientas caseras o simuladores interactivos.
Plataformas especializadas como Time and Date y Star Walk también proporcionarán transmisiones en alta definición para el público interesado, incorporando opciones de visualización compatibles con variados horarios y dispositivos. La proliferación de estas herramientas digitales confirma que la experiencia de la Luna de Sangre se podrá disfrutar virtualmente desde cualquier lugar del mundo.

El eclipse lunar total del 7 de septiembre de 2025 marca el final del ciclo astronómico de este tipo para el año, dado que la última Luna de Sangre visible desde América aconteció en marzo. Para los observadores en México, la espera continuará hasta que los próximos eventos sean completamente visibles desde el continente. La NASA y comunidades astronómicas mantendrán actualizada la programación de próximos eclipses, indicando cuándo y dónde serán los mejores momentos para observarlos.
Por ahora, el eclipse de septiembre sirve como un recordatorio de la relevancia de la ciencia y la tecnología para conectar a las personas con los fenómenos del universo, aunque la naturaleza limite la observación directa en algunos lugares específicos.