La red eléctrica en México se encuentra muy cerca de su capacidad máxima ante el incremento en la demanda impulsada por la inteligencia artificial, los centros de datos y los vehículos eléctricos. Según datos de CONAHCYT y CENACE, el consumo de energía en el país creció un 3.2% entre 2022 y 2023.

La digitalización dispara el consumo eléctrico en México, mientras la red nacional opera al límite y enfrenta riesgos de apagones. (Fotografía: Cortesía)

La digitalización dispara el consumo eléctrico en México, mientras la red nacional opera al límite y enfrenta riesgos de apagones. (Fotografía: Cortesía)

CIUDAD DE MÉXICO (19/08/2025).- La acelerada transformación digital supera la capacidad de la infraestructura eléctrica. Esto plantea un riesgo cada vez mayor, ya que la red no se encuentra preparada para el notable aumento en el consumo energético inducido por la inteligencia artificial, centros de datos y vehículos eléctricos. Sin regulaciones adecuadas y una urgente modernización del sistema, las ciudades y sectores clave podrían experimentar cortes de energía, sobrecargas y costos eléctricos insostenibles, convirtiendo la red eléctrica en un obstáculo para el crecimiento económico del país.

El año 2023 marcó un hito en el consumo eléctrico en México, alcanzando 5,261.6 PJ (351,584 GWh), un incremento del 3.2% en comparación con el año anterior, de acuerdo con datos de CONAHCYT y CENACE. Este aumento está íntimamente relacionado con la digitalización, que va desde hogares inteligentes hasta industrias totalmente automatizadas, estableciendo la energía como el combustible del progreso.

Según la Comisión Federal de Electricidad (CFE), los 73 centros de datos del país consumen anualmente 492,000 MWh, con proyecciones que indican un consumo de hasta 5 millones de MWh en los próximos años. La minería digital, especialmente la relacionada con Bitcoin, ya representa el 35% del consumo energético nacional. Por su parte, el sector de movilidad eléctrica también muestra un crecimiento notable; en 2023, este sector consumió 774 GWh, y se espera que la infraestructura de carga aumente ocho veces en los siguientes 15 años.

No obstante, a pesar del incremento constante en la demanda, la red eléctrica mexicana presenta serias limitaciones. Recientemente, la presidenta Claudia Sheinbaum y organismos como la CFE y CENACE emitieron alertas sobre el riesgo de apagones, instando a las empresas a reducir su consumo durante horas críticas. Casos como el de ArcelorMittal, que suspendió operaciones en Lázaro Cárdenas por fallas eléctricas, y los más de 12 cortes de energía registrados en Jalisco durante mayo, que afectaron a numerosas PYMES, evidencian un problema tangible y costoso para industrias y consumidores.

El sistema eléctrico nacional funciona al borde, especialmente en los meses más calurosos. La falta de modernización de la infraestructura de transmisión se ha convertido en un cuello de botella. Además, la incertidumbre regulatoria, caracterizada por la ausencia de reglas claras y permisos oportunos, ha desincentivado la participación del sector privado en la generación y distribución de energía. La salida de Iberdrola del mercado ilustra las consecuencias de una política energética que desalienta la inversión.

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