Importancia de la lactancia materna
En México, únicamente menos de 3 de cada 10 bebés son alimentados exclusivamente con lactancia materna durante los primeros seis meses de vida, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2021. Esta cifra representa una significativa discrepancia con el objetivo del 50% fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el año 2025.
7 de cada 10 mujeres mexicanas carecen de las condiciones laborales adecuadas para proseguir con la lactancia al regresar al trabajo, según UNICEF México.
Beneficios para la salud
La lactancia materna exclusiva se asocia a una considerable reducción en el riesgo de infecciones respiratorias, enfermedades gastrointestinales, otitis y muerte súbita en recién nacidos. Asimismo, promueve el desarrollo neurológico y fortalece el sistema inmunológico.
28.6% de los bebés en México reciben lactancia materna exclusiva durante sus primeros seis meses de vida, según ENSANUT 2021.
Para las mujeres, amamantar se relaciona con un menor riesgo de desarrollar cáncer de mama y ovario, diabetes tipo 2 y complicaciones postparto. Adicionalmente, ayuda a disminuir la hemorragia tras el parto y favorece el equilibrio metabólico.
Alrededor de 800,000 muertes infantiles podrían evitarse anualmente en todo el mundo si se incrementaran las tasas de lactancia, según The Lancet.
Impacto en la salud pública y economía
Investigaciones publicadas en The Lancet sugieren que aumentar las tasas de lactancia materna podría prevenir hasta 800,000 muertes infantiles cada año a nivel global y generar ahorros de más de 300,000 millones de dólares en costos médicos y en pérdidas de productividad.
En México, el fomento de la lactancia podría contribuir a disminuir la carga económica sobre el sistema de salud pública, al prevenir afecciones comunes durante la infancia y la edad adulta.
300,000 millones de dólares en costos médicos y pérdidas económicas podrían evitarse con una mayor cobertura de lactancia, según The Lancet.
Obstáculos estructurales
A pesar de los beneficios, persisten obstáculos significativos. Según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, menos del 35% de los lugares de trabajo en el país cuentan con espacios adecuados para la extracción y conservación de leche materna.
35% de los centros laborales en México dispone de un lactario habilitado para la extracción y conservación de leche materna, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
Además, la licencia de maternidad, que es de solamente 12 semanas, limita el tiempo verdadero que muchas madres pueden destinar a establecer una lactancia exclusiva. UNICEF México destaca que 7 de cada 10 mujeres carecen de condiciones laborales que favorezcan esta práctica.
“La intención de amamantar está presente en muchas mujeres, pero las condiciones no lo permiten, es esencial el apoyo del sector salud, de los empleadores y de políticas públicas coordinadas”, afirma la Doctora Raquel Quiroga, asesora en salud materno-infantil.
Desinformación y uso de fórmulas infantiles
La disponibilidad y promoción de fórmulas infantiles también afecta esta tendencia. Si bien su uso puede ser necesario en ciertos casos, la OMS y UNICEF han alertado sobre su comercialización sin supervisión médica. Las fórmulas no pueden sustituir los beneficios inmunológicos y hormonales que ofrece la leche materna.
Además, la desinformación en redes sociales fomenta mitos sobre la “insuficiencia” de la leche materna o su supuesta “debilidad” después de los primeros meses, afirmaciones que carecen de respaldo científico.
Hacia una política nacional de lactancia materna
Expertos consultados subrayan la necesidad de adoptar una política nacional de lactancia materna, con acciones integrales en los sectores de salud, trabajo y educación que incluyan:
- Incentivos para empresas que dispongan de lactarios.
- Ampliación de las licencias de maternidad y paternidad.
- Capacitación continua al personal médico.
- Regulación de la publicidad de fórmulas infantiles.
- Difusión de información disponible y basada en evidencia científica.
Asimismo, se sugiere establecer indicadores públicos de cumplimiento y asignar un presupuesto específico para programas que promuevan la lactancia.
Amamantar no es solo una decisión personal, sino una acción que demuestra beneficios probados para la salud individual y colectiva. Fomentar la lactancia materna en México representa una inversión de bajo costo y alto impacto que puede mejorar significativamente los indicadores de salud, reducir gastos en atención médica y fortalecer el desarrollo infantil desde los primeros días de vida.