El terremoto más potente registrado en la historia ocurrió el 22 de mayo de 1960 en Valdivia, Chile, alcanzando una magnitud de 9,5. Este evento sísmico generó un gran impacto en la región, provocando no solo daños materiales, sino también la trágica muerte de al menos 2000 personas y afectando a alrededor de dos millones de habitantes.
La escala que originalmente se utilizó para medir terremotos fue desarrollada en 1935 por Charles Francis Richter y su colega Beno Gutenberg. Sin embargo, en el siglo XXI se reemplazó por otra escala, ya que la escala Richter fue diseñada inicialmente para registrar sismos de baja intensidad, lo que hizo necesario el desarrollo de nuevos métodos más precisos.
Existen otras formas de medir los terremotos, como la escala modificada de Mercalli, que utiliza números romanos del I al XII para expresar la intensidad del sismo. Esta escala se centra en los efectos que produce el movimiento telúrico, los cuales dependen de la naturaleza del terreno, la estructura de los edificios y la cercanía al epicentro del sismo.
Las placas tectónicas son responsables de los sismos y se encuentran en constante movimiento. En la situación actual, los expertos observan que la costa oeste de EE. UU. es especialmente susceptible a estos fenómenos debido a su proximidad al denominado “Cinturón de Fuego” del Pacífico, aunque algunas regiones del centro del país también pueden experimentar temblores debido a su geografía montañosa.
Se estima que aproximadamente el 75% de los sismos ocurren en esta área. Estados como California, Alaska y Hawái son los más propensos a ser afectados. Entre las ciudades con mayor riesgo se destacan San José, Vallejo y San Diego, ubicadas en California, las cuales pueden sufrir importantes sacudidas telúricas.
Un sismo, también conocido como terremoto, se refiere a las vibraciones del suelo que pueden ser leves o serias. Cuando se habla de un terremoto, se refiere a que las ondas sísmicas causan destrucción, heridos y, en ocasiones, muertes.
Finalmente, los términos “sismo”, “temblor” y “terremoto” son frecuentemente usados, aunque tienen diferencias. Mientras que el “temblor” suele referirse a movimientos menores, el “terremoto” implica un evento de mayor magnitud y efectos devastadores.