Hace un año, la noche del viernes 5 de abril de 2024, el Gobierno de Ecuador detuvo a Jorge Glas, exvicepresidente durante la administración de Rafael Correa. Esta acción generó intensas reacciones en el ámbito diplomático internacional y en el contexto de las relaciones entre Ecuador y México.
La entonces embajadora de México en Ecuador, Raquel Serur, fue declarada persona non grata como resultado de esta situación, lo que fue considerado una decisión diplomática “desproporcionada”. Esto ocurrió en un contexto en el que hubo tensiones en el ámbito de la embajada, además de un informe que indicaba que personal de seguridad de la antigua embajada había sido agredido por autoridades ecuatorianas.
En ese mismo día, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó la ruptura de relaciones diplomáticas con Ecuador, enfatizando la gravedad del incidente y la violación de derechos en el marco del conflicto.
El mensaje de la secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena, confirmó la decisión de México, destacando la necesidad de responder a las agresiones sufridas por su personal diplomático en suelo ecuatoriano.
Asimismo, se solicitó asilo político para Jorge Glas y el cuerpo diplomático mexicano se movilizó para abordar la situación de forma que se garantizara la seguridad de los involucrados.
El Gobierno de López Obrador también se opuso al aumento de las fuerzas policiales en las inmediaciones de la embajada mexicana en Quito, argumentando que esto representaba una vulneración a la soberanía y la seguridad de sus instalaciones diplomáticas.
En un lapso de 24 horas, México interpuso una queja ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para denunciar las violaciones a los derechos internacionales y el asalto a sus sedes, defendiendo el principio de inviolabilidad de las misiones diplomáticas en el extranjero.