El Gobierno de Estados Unidos ha identificado a 29 individuos relacionados con el narcotráfico que son parte del Cártel de Tijuana y que tienen órdenes de captura en su sistema judicial. Entre ellos se encuentra una mujer, que además es considerada una figura clave y controvertida en el ámbito financiero del cártel.
De acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR), son 18 las personas que se encuentran bajo custodia en México, mientras que el resto enfrenta procedimientos judiciales en el extranjero.
La historia del cártel se remonta a los años 90 y 2000, cuando comenzó a establecerse como uno de los grupos más poderosos en el tráfico de drogas.

Enedina nació el 12 de abril de 1961 en Mazatlán, Sinaloa. Se casó en 1985 con Luis Toledo Carrejo, un abogado en Tijuana. La ceremonia tuvo lugar en la parroquia de Nuestra Señora de las Victorias. Durante años, vivió una vida pública como mujer de sociedad en Guadalajara, mientras que tras bambalinas mantenía bajo control las finanzas del cártel.
A diferencia de sus hermanos – Benjamín, Ramón, Eduardo, Francisco Rafael y Francisco Javier – quienes tomaron las armas y lideraron el cártel, Enedina se graduó como contadora y se encargó de la dirección financiera y la gestión de recursos del grupo.
Por años, operó en la sombra de sus hermanos. Sin embargo, tras la captura de Benjamín en 2002 y el asesinato de este el mismo año, además de la detención de Eduardo en 2008, su papel dejó de ser meramente técnico. Según fuentes de agencias de seguridad, asumió el liderazgo operativo del cártel, junto a su hijo, Luis Fernando Sánchez Arellano, quien actualmente se encuentra prófugo.

En 2002, el Departamento del Tesoro de EE. UU. incluyó a Enedina Arellano Félix en la lista de individuos designados bajo el programa de sanciones contra narcotraficantes (SDN). También fue sancionada una empresa llamada Farmacia Vida Suprema, S.A. de C.V., vinculada directamente a su actividad en el narcotráfico.
A pesar de estas sanciones, nunca ha sido detenida, logrando mantenerse alejada del escrutinio público. Recientemente, se reportó que radicaba en Guadalajara, Jalisco, utilizando una identidad falsa y operando con una red legal diseñada para sostener al cártel.
Algunos informes, como los de InSight Crime, sugieren que tras la fragmentación del Cártel de Tijuana, Enedina buscó establecer alianzas con los Zetas y otros grupos, lo que refleja la complejidad de la organización criminal y sus interacciones.