Mette Frederiksen, la Primera Ministra de Dinamarca, llegó este miércoles a Groenlandia como parte de su visita a la colonia de Copenhague. Las provincias del país están viviendo un momento clave y la funcionaria se reunió con importantes participantes del ámbito político local. “Groenlandia es de los groenlandeses. Estados Unidos no se hará cargo de ella”, enfatizó Frederiksen en la capital del territorio autónomo.
Al iniciar su visita de tres días, Frederiksen se encontró con el ministro groenlandés en funciones, Múteegede, y con el próximo primer ministro, Jens-Frederik Nielsen. Este último, quien asumirá su cargo el lunes, ha expresado tras recibir a Frederiksen: “La situación es complicada, y también la están atravesando Dinamarca y Europa”.
Los Demócratas, el partido de la coalición de gobierno, señala que Groenlandia, con una población de solo 57,000 habitantes, aspira a la independencia futura de Dinamarca, aunque esto depende de las subvenciones de Copenhague. El estatuto de autonomía garantiza la posibilidad de implementar un proceso de autodeterminación, siempre que esto sea compatible con el Parlamento Danés.
Frederiksen anunció el pasado sábado que, menos de 24 horas después de que el vicepresidente de Estados Unidos, Kamala Harris, acusara a su gobierno de no haber hecho inversiones suficientes, se considera que “los groenlandeses van a optar por la independencia, y luego tendremos conversaciones con ellos a partir de ahí”. Esta declaración fue hecha desde Pituffik, la base militar estadounidense en Groenlandia.
Críticas de Harris
La Primera Ministra danesa aseguró que este tipo de acusaciones son simplemente “la opinión del vicepresidente”. “Dinamarca es un aliado sólido y fiable para todos en la OTAN”, puntualizó.
A finales de enero, tras la llegada de Donald Trump al poder, se hizo evidente que Estados Unidos buscaba mejorar sus capacidades de vigilancia para mantener la soberanía en la región, como mencionó el ministro de defensa, Troels Lund, subrayando que la situación geopolítica es clave para la seguridad nacional.
Groenlandia, la isla más grande del mundo, se encuentra entre dos océanos y es considerada en la actualidad crucial debido a la reconfiguración provocada por el cambio climático, que ha abierto nuevas rutas marítimas y la posibilidad de explorar recursos minerales antes inaccesibles. Este interés ha convertido a Groenlandia en un punto vital para los intereses económicos y militares de potencias como Rusia y Estados Unidos.
Desde su conversión en colonia danesa a principios del siglo XVIII, Groenlandia ha visto cambios significativos en su estatus, incluyendo una mayor autonomía en 2009. Sin embargo, la relación con Dinamarca ha empeorado en los últimos años debido a la revelación de varios abusos en el pasado. Frederiksen ha sostenido que es crucial que el pueblo groenlandés pueda decidir su propio futuro y se ha disculpado en varias ocasiones por el trato “cruel” que sufrieron algunos inuit en la década de 1950.
Recientemente, el Washington Post informó que la Casa Blanca está considerando propuestas para una mayor autonomía de Groenlandia. Según el medio estadounidense, las iniciativas de Trump hacia la isla han generado un interés creciente en su economía y recursos naturales. Un 84% de la población apoya la independencia, aunque muchos prefieren que esta autodeterminación no afecte su calidad de vida.