Miami – Además de las tensiones comerciales, existe una grave discordia entre México y Estados Unidos sobre el complejo tema del agua.
El Centro de Información sobre el Agua del Río Bravo ha declarado que la reciente decisión del gobierno mexicano no está fundamentada, resaltando que el secretario de Agricultura ha manifestado su preocupación por la gestión del agua en la región. Esta situación ha llevado a un clima de incertidumbre sobre el manejo de este recurso vital.
A pesar de contar con abundantes recursos, la realidad climática para los años futuros plantea desafíos significativos. Las represas en México enfrentan problemas que afectan drásticamente el suministro de agua y, al mismo tiempo, se pronostican complicaciones derivadas de acuerdos previos.
En este contexto, el gobierno estadounidense ha expresado su descontento, afirmando que “Estamos enfrentando una situación extrema de escasez”. Se subraya la crítica hacia México por no cumplir con el tratado sobre el manejo del agua, advirtiendo que el incumplimiento conllevará consecuencias graves.
Las autoridades de ambos países reconocen la importancia del agua como un recurso económico crucial. El senador Ted Cruz ha criticado duramente la situación, indicando que la falta de agua representa pérdidas millonarias para su estado y señalando que el gobierno mexicano no está priorizando sus compromisos.
Los especialistas, como Gonzalo Hatch Kuri, geógrafo e investigador de la UNAM, advierten sobre el frágil panorama que se presenta. La directora de la Comisión de Aguas Binacionales, Rosario Sánchez, ha expresado su preocupación por el cumplimiento del tratado, señalando que la falta de entrega de agua comprometida exacerba las tensiones existentes.
La disputa por el agua no solo refleja desacuerdos técnicos sobre caudales y represas, sino que también representa una fractura simbólica en la confianza entre ambos países. La negativa de Trump a distribuir agua ha sido vista en México como una acción política punitiva en un clima de tensiones bilaterales, lo que complica aún más las relaciones diplomáticas y el futuro del tratado de 1944.