Las expectativas de crecimiento económico de México para 2025 han sido ajustadas por la Secretaría de Hacienda, que prevé un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) entre 1.5% y 2.3%. Esto representa una disminución respecto a las proyecciones anteriores para 2024 y una perspectiva de crecimiento más moderada para 2026, con un crecimiento esperado entre 1.5% y 2.5%. La revisión a la baja se debe a diversos factores internos.
Para 2025, se anticipa que el crecimiento se sustentará en una mejor eficiencia recaudatoria, la implementación de tecnología en la infraestructura y la transición energética. La dependencia del sector público en cuanto a financiamiento se centrará en la deuda en moneda local, a tasa fija y a largo plazo, lo que busca mitigar la volatilidad financiera internacional.
El primer informe clave del nuevo titular de Hacienda, Edgar Amador, prevé que el tipo de cambio se situará en 2025 entre 1,500 pesos, marcando un cambio significativo en la dinámica económica. Sin embargo, se espera que para 2026 la volatilidad disminuya y se produzca una apreciación gradual del peso frente al dólar.
Amador Zamora presenta un escenario optimista en las políticas económicas de 2026, a pesar de que se aproxima una posible recesión. En términos de ingresos, se estima que estos serán 7,200 millones de pesos superiores al monto aprobado, recuperando así la tendencia ascendente en los ingresos del país después de un periodo difícil. La hacienda pública indica que la incertidumbre sobre las políticas comerciales podría generar desafíos adicionales.
Los 7,200 millones de pesos que se contabilizan representan un aumento significativo en comparación con los niveles previamente aprobados. Este incremento también podría favorecer diversas áreas dentro de la economía nacional, promoviendo una mayor actividad económica.
En cuanto a las proyecciones para 2025, se espera que el déficit fiscal se ubique entre el 3.9% y 4% del PIB. En contraste, la deuda pública alcanzaría un 52.3% del PIB, dejando claro que la gestión fiscal continúa siendo un reto importante para el gobierno.
A medida que se avanza en el año, el panorama económico ha cambiado drásticamente en menos de seis meses. Factores tanto internos como externos están contribuyendo a un clima de incertidumbre. En el contexto regional, otros países de América Latina están experimentando devaluaciones de sus monedas, lo cual pone mayor presión sobre la economía mexicana. Durante el cuarto trimestre de 2024, el PIB cayó un 0.6%, marcando la primera contracción de la economía desde 2021.