Laguna / 12.03.2025 19:42:32
En el contexto actual, se observa la participación de diversos sectores, incluidos el público y el privado. Para abordar la situación, es fundamental restringir el territorio en cuestión.
La prosperidad de la producción se encuentra afectada por diversas problemáticas, las cuales inciden en la calidad de vida de la población. Las montañas que nos rodean son espectaculares, pero la violencia mundial las ha impregnado de un aura de terror.
En México, hoy en día, los cuerpos son desollados en crematorios ilegales, y sus cenizas se esparcen en fosas clandestinas. Esta lógica busca borrar a los desaparecidos de la vida y de la memoria colectiva.
Es importante señalar que el crimen organizado no actúa de manera aislada; tiene un contexto en el que el gobierno presenta un historial de inacción y falta de brutalidad. Esto permite que la violencia opere a sus anchas, debilitando las estructuras sociales.
Las organizaciones criminales han diversificado sus acciones, extendiéndose a sectores como la minería y la extorsión. En muchos casos, estas actividades están interconectadas con la corrupción y la falta de control del Estado.
Ante la indiferencia gubernamental, las madres buscadoras han asumido una responsabilidad que debería corresponder al Estado: localizar a los desaparecidos. Armadas con palas y varillas, han descubierto lo que el gobierno no puede o no quiere encontrar, evidenciando la existencia de crematorios clandestinos y fosas.
Su lucha simboliza no solo un acto de amor sino también una denuncia de la grave crisis forense que enfrenta México, donde la cantidad de restos humanos no identificados es asombrosa. Nos acercamos al vigésimo aniversario del inicio de la “Guerra contra el Narcotráfico”, y la violencia ha escalado sin control.