México propuso robustecer las cadenas de suministro de América del Norte a través del fortalecimiento de su industria nacional, la diversificación de destinos comerciales y una mayor integración de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES). Esta estrategia, presentada en el marco de la Reunión de Ministros de Exteriores del G20 en Atlanta, utiliza el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) como pilar fundamental para garantizar la resiliencia económica regional.
Propuesta mexicana en el escenario del G20
Durante la cita ministerial celebrada los días 30 y 31 de octubre, encabezada por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, expuso la visión del gobierno federal. Según el comunicado oficial de la SRE, el funcionario enfatizó que la integración económica debe traducirse en beneficios tangibles para la ciudadanía, priorizando la generación de empleos estables e ingresos justos por encima de la mera dinámica de intercambio comercial entre naciones.
Eje central: Plan México y sector productivo
Aligned with the “Plan México” impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Velasco subrayó la urgencia de consolidar la base industrial doméstica. El objetivo central es incorporar activamente a las MIPYMES en las cadenas de valor globales, fomentando así un modelo de crecimiento incluyente que garantice prosperidad compartida y reduzca la vulnerabilidad estructural ante crisis externas.
Lecciones de crisis recientes y diversificación
El canciller advirtió que las disrupciones globales recientes, incluyendo la pandemia, evidenciaron la fragilidad de las redes logísticas internacionales. Por ello, México aboga por reforzar las capacidades productivas internas y ampliar la cartera de mercados socios, disminuyendo la dependencia de corredores únicos y blindando la economía nacional frente a shocks imprevistos.
El T-MEC como instrumento de seguridad económica
Velasco destacó el rol estratégico del T-MEC no solo como acuerdo comercial, sino como herramienta para blindar la resiliencia de las tres economías norteamericanas. El tratado abre oportunidades concretas para productores y trabajadores, pero su eficacia requiere, según el diplomático, una cooperación profunda entre gobiernos y sector empresarial para enfrentar los retos que perturban el comercio y la producción internacional.
Cooperación y acciones concretas
En su intervención, el titular de la SRE hizo un llamado a materializar los compromisos compartidos mediante una vinculación efectiva entre lo público y lo privado. Propuso el intercambio de mejores prácticas y la canalización de inversiones hacia sectores estratégicos e infraestructura crítica, entendiendo que la seguridad económica se construye colectivamente y no de forma aislada.
Agenda bilateral y rechazo a tensiones geopolíticas
La participación mexicana concluyó con una intensa agenda bilateral que incluyó encuentros con representantes de potencias como China, India, Alemania, Francia y Canadá, así como con bloques como la Unión Africana. Previamente, Velasco había instado a los miembros del G20 a impedir que las tensiones geopolíticas perjudiquen a las poblaciones más vulnerables, defendiendo el diálogo, la diplomacia y el respeto irrestricto al derecho internacional como únicos caminos viables para la estabilidad global.