Angustia y silencio oficial tras el naufragio en Ensenada
La incertidumbre envuelve a los familiares de 27 migrantes que partieron desde Ensenada la madrugada del 16 de octubre con destino a Estados Unidos. Diez días después del presunto hundimiento de la embarcación a 140 millas de la costa, once personas fueron rescatadas por la Guardia Costera estadounidense y trasladadas a hospitales del condado, mientras que dieciséis continúan en paradero desconocido, sin que las autoridades mexicanas hayan ofrecido una respuesta concreta a los allegados.
Testimonios de una partida forzada por la necesidad
Jessica Castro, originaria de Sinaloa, relata que su hermano Marco Antonio, de 24 años y herrero de oficio, decidió emprender la travesía buscando un futuro digno. Su último contacto fue un mensaje avisando que ya lo habían pasado a recoger; desde entonces, el silencio es total. Un panorama idéntico vive Matilde, hermana de Jorge Santos, guerrerense que dejó a dos hijos pequeños para mejorar sus condiciones de vida tras una estancia de ocho días en Tijuana antes de abordar la lancha.
El vacío de información en la vía consular
Ante la falta de noticias, las familias viajaron a la frontera para acudir al Consulado de México en San Diego, donde la respuesta ha sido esquiva. Según denuncian, el personal consular argumenta no poseer un listado nominal de los once atendidos y, posteriormente, aseguró que estos habrían abandonado los centros médicos, desconociendo su ubicación actual, lo que profundiza la desconfianza hacia las versiones oficiales.
Exigen certidumbre sobre los once sobrevivientes
La opacidad sobre la identidad y paradero de los rescatados es el principal reclamo. Jessica Castro enfatiza que no pierden la esperanza de localizar a sus seres queridos, ya sea en nosocomios o bajo custodia de autoridades migratorias estadounidenses, pero exigen datos precisos para poder actuar. La negativa a proporcionar esa lista nominal impide a las familias confirmar si sus familiares se encuentran entre los vivos.
El recorrido de la tragedia en aguas del Pacífico
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, la lancha zarpó el viernes 16 de octubre y naufragó durante la madrugada en aguas mexicanas. La intervención de la Guardia Costera de EE. UU. permitió la atención médica de once tripulantes, pero el resto del grupo —dieciséis personas— sigue sin aparecer, sin que hasta el momento se hayan activado protocolos de búsqueda y rescate efectivos por parte de instancia mexicana alguna.
Denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado
Frente a la inacción institucional y el hermetismo consular, las familiares anunciaron su intención de presentar las denuncias correspondientes ante la Fiscalía General del Estado (FGE). Buscan que la vía judicial obligue a las autoridades a investigar la desaparición forzada y a coordinar esfuerzos binacionales para esclarecer el destino de los dieciséis migrantes que faltan por localizar.
La migración de riesgo ante la ausencia de vías seguras
Este caso expone, una vez más, la vulnerabilidad de quienes se ven obligados a recorrer rutas marítimas peligrosas ante la falta de alternativas legales y seguras. Mientras las familias sinaloenses y guerrerenses claman por verdad y justicia, el naufragio de Ensenada se suma a la larga lista de tragedias fronterizas donde el olvido institucional se convierte en el último obstáculo para el duelo y la reunificación.