Inauguración del Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos en la CDMX
La Ciudad de México ha enriquecido su vasto patrimonio cultural con la apertura del MUT, Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, ocurrido en junio pasado. Este recinto, impulsado por la Secretaría de Cultura y el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (FONART), surge como un homenaje a las tradiciones ancestrales y a los saberes transmitidos intergeneracionalmente por las comunidades originarias y afromexicanas.
Sede histórica: El Palacio del Marqués del Apartado
El museo ocupa el emblemático Palacio del Marqués del Apartado, una joya arquitectónica neoclásica construida entre 1795 y 1805 bajo la dirección de Manuel Tolsá, situada en el corazón del Centro Histórico. La relevancia del inmueble trasciende su valor estético, ya que resguarda vestigios arqueológicos de la antigua Tenochtitlan visibles al público, generando una potente superposición temporal que conjuga el pasado prehispánico, la época colonial y la vitalidad actual de las expresiones textiles comunitarias.
Museografía respetuosa y acervo diverso
La exposición permanente se distribuye en dieciséis salas que albergan más de doscientas piezas, complementadas por un espacio para muestras temporales. El criterio museográfico destaca por evitar la saturación visual, otorgando amplitud y silencio necesario para la contemplación pausada de cada obra. Este enfoque permite apreciar la complejidad técnica y la diversidad cultural de México sin agotar al visitante, respetando la dignidad de los objetos expuestos y la experiencia del observador.
Funciones educativas y reivindicación del arte textil
Más allá de la exhibición, el MUT integra talleres de transmisión de oficios, áreas educativas, una ludoteca y una terraza gastronómica. Su mayor virtud radica en la reivindicación conceptual: el textil deja de ser visto como mera artesanía decorativa para ser reconocido como portador de pensamiento, identidad, memoria colectiva y creación artística de alto nivel.
Trine Ellitsgaard: Diálogo entre Dinamarca y Oaxaca
La exposición inaugural “La forma que sostiene el aire”, curada por Ana Elena Mallet, presenta veintiséis obras de la artista danesa Trine Ellitsgaard (n. 1954). Formada en Copenhague y radicada en Oaxaca durante décadas —donde compartió vida con el maestro Francisco Toledo—, Ellitsgaard desarrolla un lenguaje propio que fusiona su herencia escandinava con la sensibilidad material mexicana, tejiendo aún en el telar tradicional que trajo de Europa.
La materia como lenguaje expresivo
La propuesta de Ellitsgaard se distingue por el uso innovador de materiales: algas, crin de caballo, fibras de agave, hilos de cobre y oro, mica, plumas hiladas con nailon, y objetos cotidianos como escobas de paja o canastas de palma. Lejos de la jerarquía convencional, la artista dota a lo humilde y a lo refinado de idéntica potencia poética, creando composiciones geométricas de economía formal que oscilan entre el tapiz bidimensional y la escultura, explorando contrastes de opacidad, transparencia, rigidez y fragilidad.
Tradición y contemporaneidad: Un reconocimiento necesario
La muestra establece un diálogo profundo con los sistemas de conocimiento textil indígena sin apropiarse de su iconografía, basándose en el respeto por los procesos y la inteligencia de los materiales. La apertura del MUT y la inclusión de voces contemporáneas como Ellitsgaard representan un paso fundamental para corregir jerarquías históricas, visibilizando a los creadores comunitarios y entendiendo que preservar el patrimonio textil implica reconocer a sus portadores vivos, pues la tradición, en esencia, es también una forma de contemporaneidad activa.