López Obrador rompe el silencio editorial con “Pueblo” y arremete contra la injerencia estadounidense
El expresidente Andrés Manuel López Obrador ha reaparecido en la esfera pública mediante la publicación de Pueblo (Planeta, 2026), una extensa obra de más de 700 páginas que analiza la conformación del Estado mexicano. A dos años de ceder la estafeta a Claudia Sheinbaum, el fundador de Morena dedica una parte sustancial del volumen a denunciar la renovada estrategia de presión de Washington bajo el pretexto del combate al crimen organizado, calificándola de “prepotente, inhumana e injerencista”. Según el tabasqueño, la beligerancia actual pone en riesgo la soberanía nacional y alimenta el temor, compartido por la actual Administración y la cúpula morenista, de que EE UU intente influir en los comicios intermedios de 2027 para beneficiar a la oposición conservadora.
Contraste entre administraciones pasadas y la actual embajada
López Obrador traza una línea divisoria entre sus contrapartes previas y el entorno del segundo mandato de Donald Trump. Afirma que tanto el republicano —en su primer periodo— como Joe Biden mantuvieron una conducta respetuosa hacia México, motivo por el cual les expresa gratitud. No obstante, sostiene que el regreso de Trump ha evidenciado una intromisión “más evidente e ilegal” por parte de la embajada y agencias como CIA, DEA y FBI, las cuales operan bajo la excusa del narcotráfico para perseguir fines netamente políticos. El exmandatario insta a desenmascarar la campaña de desprestigio orquestada desde el norte, amparada en medios de manipulación y la complicidad de sectores neoconservadores nacionales.
Señalamientos directos a Ronald Johnson y Marco Rubio
El texto dirige sus dardos más filosos contra colaboradores clave del trumpismo. Critica duramente al embajador Ronald Johnson —coronel retirado con trayectoria en inteligencia—, a quien tacha de actuar como un “excitado y entrometido policía” tras sus advertencias en Sinaloa sobre una cruzada contra narcopolíticos. Paralelamente, responsabiliza al secretario de Estado Marco Rubio de la revocación “dogmática y canallesca” de la visa a su hijo, Andrés Manuel López Beltrán, interpretándola como un golpe diseñado para debilitar la autoridad moral del movimiento y favorecer a la derecha mexicana. La tensión escaló recientemente al revelarse un acuerdo entre la embajada y el gobierno de Querétaro —encabezado por Mauricio Kuri del PAN— para crear una academia policial sin notificar a las autoridades federales competentes.
Repaso histórico: de “Rápido y Furioso” al caso Zambada
El libro enlaza la coyuntura actual con una genealogía de intervencionismo: desde el fallido operativo Rápido y Furioso bajo Felipe Calderón —que introdujo miles de armas ilegalmente—, pasando por la “fabricación” de expedientes contra el exsecretario de la Defensa Salvador Cienfuegos, hasta el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, detonante de una guerra intestina en el Cartel de Sinaloa. López Obrador incluye en esta lista las acusaciones contra el exgobernador Rubén Rocha, respaldando la postura de Sheinbaum de no actuar sin pruebas formales, las cuales —asegura— nunca llegaron. Denuncia el modus operandi recurrente: testigos protegidos, filtraciones, calumnias y expedientes hechizos con fines electoreros en suelo estadounidense.
Rechazo a la entrega directa de connacionales sin extradición formal
Otro eje nodal es la crítica a la práctica —utilizada ya en la era Sheinbaum— de entregar ciudadanos mexicanos a EE UU al margen del tratado de extradición. El autor argumenta que, más allá del principio de soberanía, no existen garantías de honestidad ni apego a la verdad en el Departamento de Estado, el Departamento de Justicia o sus agencias para juzgar a nacionales. Considera que esta vía abre la puerta a arbitrariedades y vulnera los derechos fundamentales de los mexicanos requeridos por la justicia extranjera.
Respaldos a Sheinbaum y descartar de rupturas internas
Lejos de fisuras, López Obrador elogia la gestión de la presidenta frente a la Casa Blanca, destacando su “prudencia y firmeza” frente a actitudes “sumisas y rastreras” de otros mandatarios globales. Ratifica su convicción de que ella era la mejor sucesora: una mujer “auténtica, sin complejos de inferioridad, con ideales, profundamente humana y suficientemente capaz”. Descarta tajantemente cualquier distanciamiento, subrayando la afinidad de carácter y pensamiento, y advierte que un enfrentamiento interno solo beneficiaría a los “conservadores clasistas y racistas”.
Retiro condicionado y balance de su legado
El exmandatario reitera su promesa de mantenerse al margen de la política partidista, salvo escenarios de “causa mayor” como un golpe de Estado o una intervención extranjera. Declara sentirse “personalmente satisfecho” y feliz en su retiro, dedicado a la escritura sin apegos al poder ni al dinero. Al mirar su sexenio, concluye que tuvo la “virtud y la suerte” de gobernar y, al dejar el cargo tras haber beneficiado a muchos, conserva la certeza de que mereció ejercer dicha responsabilidad.