Iglesia exige “causa nacional” ante crisis de desapariciones en México
Con motivo del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el Episcopado mexicano instó a la sociedad y al Estado a enfrentar una de las heridas más profundas del país. A través de su editorial Desde la Fe, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) subrayó que la pregunta “¿Dónde están?” define la angustia diaria de miles de hogares que esperan el regreso de un hijo, padre, madre o hermano.
Llamado a no normalizar la tragedia
La jerarquía eclesiástica advirtió sobre el peligro de acostumbrarse a las cifras, recordando que detrás de cada número hay una historia truncada y una familia en duelo. En consecuencia, exhortó a “salir al encuentro” de los colectivos de búsqueda y de quienes construyen la paz, aclarando que este acompañamiento pastoral no sustituye la obligación legal de las autoridades.
Responsabilidad irrenunciable del Estado
El comunicado enfatiza que el Estado tiene el deber indelegable de prevenir estos crímenes, buscar de forma inmediata y eficaz, investigar, sancionar a los responsables y garantizar la no repetición. La omisión en estas tareas agrava la emergencia humanitaria que vive la nación.
Cifras alarmantes desde 1952
Datos oficiales presentados en marzo revelan que México acumula 132,534 personas desaparecidas y no localizadas desde 1952. La inmensa mayoría, 130,178 casos, se concentran a partir de 2006, coincidiendo con el inicio de la estrategia militarizada contra el narcotráfico.
Contexto de violencia contra buscadores
El pronunciamiento cobra urgencia tras el ataque armado sufrido por Alma Rosa Rojo Medina, fundadora del colectivo Voces Unidas por la Vida en Sinaloa, ocurrido un día antes. La Fiscalía estatal investiga si la agresión, donde también resultó herida una de sus hijas, está vinculada a su labor de búsqueda, evidenciando el riesgo extremo que enfrentan los defensores.
Reconocimiento a las madres buscadoras
La Iglesia valoró la labor extraordinaria de las madres buscadoras y organizaciones civiles que, impulsadas por el dolor y la valentía, logran avances en localizaciones y mantienen viva la exigencia de justicia. Señaló que escucharles, reconstruir el tejido social y promover la paz son parte esencial de su misión evangelizadora.
Compromiso litúrgico y social
“Que este 30 de agosto hagamos memoria de quienes faltan; que nos solidaricemos con quienes los buscan; que exijamos a las autoridades el cumplimiento de sus responsabilidades y que, como sociedad, abandonemos la indiferencia”.
Finalmente, anunció que las celebraciones eucarísticas del domingo se ofrecerían por las víctimas y sus familias, interpelando a la conciencia colectiva: “Mientras miles de familias siguen buscando a quienes aman, ¿dónde estamos nosotros? Que la búsqueda de quienes faltan nos encuentre, y nos encuentre cerca”.