La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA) establece en su artículo 50 el derecho a la protección de la salud y al más alto nivel de bienestar posible, obligando a las autoridades de los tres niveles de gobierno a coordinarse para combatir la desnutrición crónica y aguda. Asimismo, el artículo 37 mandata el diseño e implementación de políticas públicas y acciones afirmativas que garanticen la igualdad sustantiva, eliminando las barreras que impiden el acceso equitativo a la alimentación, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad.

Tipología y medición de la desnutrición en la primera infancia

Los indicadores antropométricos permiten clasificar la desnutrición en tres categorías principales: la desnutrición aguda (bajo peso para la talla), que refleja emaciación o adelgazamiento morboso reciente; la desnutrición crónica (baja talla para la edad), indicadora de desmedro o retardo en el crecimiento lineal con efectos acumulativos en el desarrollo; y la desnutrición global (bajo peso para la edad), un indicador mixto que no distingue entre ambas condiciones previas.

Panorama actual de la desnutrición crónica en México (2020-2024)

Según la ENSANUT Continua 2024, el 14.1% de las niñas y niños de 0 a 4 años presenta baja talla para la edad. Aunque la cifra ha descendido drásticamente desde 1988 (26.9%), se observa un estancamiento reciente: aumentó 0.5 puntos porcentuales respecto a 2012 (13.6%). Las desigualdades son profundas: la prevalencia se duplica en hogares de habla indígena (28.2% vs 12.6%), triplica en el tercio poblacional con menor Índice de Condiciones de Bienestar (ICB) (18.9% vs 9.3%) y es superior en zonas rurales (16.7% vs 13.2%). Geográficamente, las regiones Península y Pacífico-Sur concentran las tasas más altas (21% y 20.3%), mientras que el Pacífico-Norte registra la menor (5.9%). La escolaridad materna actúa como factor protector, reduciendo la prevalencia del 15.6% (educación básica o nula) al 9.4% (nivel superior).

Situación de la desnutrición global y aguda en el territorio nacional

El 4.1% de la población de 0 a 4 años presenta bajo peso para la edad (desnutrición global), cifra inferior a 1988 (10.8%) pero superior a 2012 (2.8%), con una leve mejoría frente a 2018-19 (4.8%). En hogares indígenas asciende al 7.6% y en el estrato de menor ICB al 5.1%. Las regiones Pacífico-Sur y Península concentran los mayores porcentajes (6.5% y 6.1%). Respecto a la desnutrición aguda (emaciación), la prevalencia nacional es del 1.3%, cinco veces menor que en 1988 (6.2%) y estable desde 2012. Destaca una ligera sobrerrepresentación en hogares indígenas (2%) y en la región Pacífico-Centro (2.5%), frente a la baja incidencia en el Pacífico-Norte (0.8%).

Determinantes estructurales: pobreza, etnicidad y género

Los datos revelan que la inseguridad alimentaria severa —carencia de acceso a alimentación variada y nutritiva— afecta desproporcionadamente a niñas, adolescentes mujeres y población indígena. La brecha entre localidades rurales y urbanas, así como el gradiente socioeconómico medido por el ICB y la escolaridad materna, confirman que la desnutrición no es un problema biológico aislado, sino la expresión de desigualdades estructurales en el acceso a derechos fundamentales como la salud, el agua, el saneamiento y la seguridad social.

Estrategias prioritarias para la erradicación de la desnutrición

Desde la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) se propone revalorar la calidad nutricional de los insumos en programas públicos (despensas, huertos familiares, comedores comunitarios), garantizando su pertinencia cultural. Es indispensable implementar estrategias gubernamentales que aseguren la disponibilidad física y económica de alimentos nutritivos en territorios indígenas y rurales, acompañadas de campañas de educación y comunicación para promover patrones de consumo saludables desde un enfoque de derechos y perspectiva de género.

Convocatoria a la acción ciudadana e institucional

El combate a la desnutrición infantil requiere voluntad política sostenida y participación social activa. REDIM realiza incidencia política para que el Estado mexicano priorice esta agenda en su presupuesto y legislación. Se invita a la ciudadanía a sumarse a esta exigencia a través de los canales oficiales de la organización (facebook.com/derechosinfancia.org.mx) para demandar políticas integrales que garanticen el derecho a la alimentación nutritiva y de calidad para toda la niñez y adolescencia mexicana.

Enlace de origen

You May Also Like

Opinión Editorial: ¿Puede el actual Gobierno Mexicano hacer algo bien?

Desde que Morena asumió el poder en 2018, México ha sido testigo…

Reducción del 50% en embarazos adolescentes en México

En 2023, México alcanzó la cifra más baja de nacimientos en adolescentes…

Canta México: Descubre cómo participar y fechas clave para brillar en el evento.

Yareli Rafael y Gaspar Vela Ciudad de México / 07.04.2025 08:42:00 Se…

México se opone a las maniobras delictivas contra el presidente Daniel Novoa en Ecuador

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México ha desmentido las versiones…