Netanyahu rechaza el plan de paz de Trump y condiciona la retirada al desarme real de Hamás
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha descartado de plano la propuesta de paz de 15 puntos presentada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la Franja de Gaza. Durante una reunión de gabinete, el líder israelí declaró que sus fuerzas no iniciarán ningún repliegue hasta que el movimiento islamista quede “verdaderamente” desarmado, rechazando lo que calificó como un “desarme ficticio” y exigiendo una entrega efectiva de las armas pesadas como requisito previo a cualquier movimiento de tropas.
La respuesta de Hamás y el estancamiento de las negociaciones
Por su parte, un alto cargo de Hamás confirmó a la BBC el compromiso del grupo con la hoja de ruta acordada con los mediadores y la Junta de Paz, aunque subrayó que la entrega de su arsenal está supeditada al cese total de la “agresión” israelí y a la retirada completa de las fuerzas de ocupación. El funcionario palestino exigió además la reapertura inmediata de los pasos fronterizos, la entrada masiva de ayuda humanitaria y el inicio de la reconstrucción, instando a los garantes internacionales a obligar a todas las partes a cumplir lo pactado.
Una posición compleja para el liderazgo israelí
La negativa de Netanyahu no resulta inesperada, pero su demora refleja el delicado equilibrio político en el que se encuentra. El primer ministro israelí muestra su disconformidad con la iniciativa de su principal aliado, Trump —quien días antes había calificado de “paso monumental” la supuesta aceptación de Hamás a desarmarse—, pero evita un choque frontal con Washington. No obstante, Netanyahu ha dejado claro que el desarme y la retirada deberían producirse por fases, y ha reconocido mantener conversaciones con funcionarios estadounidenses donde “algunas ideas son aceptables y otras no”, advirtiendo que su gobierno sabe “plantarse firme” en materia de seguridad.
Presiones internas de la extrema derecha y alcance del plan estadounidense
La postura intransigente se ve reforzada por la presión de los socios ultraderechistas de su coalición, a pocos meses de unas hipotéticas elecciones. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, tachó el proyecto de “inaceptable” y pidió una nueva votación en el gabinete para frenarlo. Este rechazo supone un nuevo revés para la “Junta de Paz” propuesta por Trump en septiembre, un mecanismo diseñado para supervisar el desarme de Hamás, la salida de las tropas israelíes y la reconstrucción de la Franja.
Situación humanitaria catastrófica en el enclave
Mientras se diluyen las vías diplomáticas, la Oficina de la ONU advierte de un escenario desesperado: 1,9 millones de gazatíes, el 90 % de la población, han sido desplazados desde el inicio de la contienda. Más de dos millones de personas luchan contra enfermedades graves con un acceso mínimo a alimentos, agua potable y refugio adecuado, en un territorio donde la infraestructura civil ha sido devastada por la campaña militar israelí.
Origen del conflicto y balance de víctimas
La escalada actual se desencadenó tras el ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023 en el sur de Israel, que dejó unos 1.200 fallecidos y 251 secuestrados. En respuesta, Israel lanzó una ofensiva sobre Gaza que, según datos del Ministerio de Salud del territorio —considerados fiables por Naciones Unidas—, ha causado la muerte de más de 73.000 palestinos, profundizando una crisis humanitaria sin precedentes en la historia reciente de la región.