Incidente de separación aérea entre Marine One y un vuelo comercial en Washington
La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó la apertura de una investigación tras detectarse una pérdida momentánea de separación entre el helicóptero presidencial Marine One, que transportaba al presidente Donald Trump, y un avión comercial en el espacio aéreo próximo al Aeropuerto Nacional Ronald Reagan. El suceso ocurrió el martes por la tarde, cuando la aeronave presidencial despegó desde la Elipse, al sur de la Casa Blanca, mientras el tráfico en la terminal aérea continuaba operando con normalidad durante varios minutos, contrariando el protocolo habitual que exige la paralización de vuelos durante estos movimientos.
Fallos en la comunicación con la torre de control
Según el análisis de grabaciones de control de tráfico aéreo obtenidas por CNN, los pilotos del Marine One notificaron su inminente despegue en al menos tres ocasiones. Sin embargo, el controlador de la torre no reconoció claramente las transmisiones, calificándolas de “entrecortadas e ininteligibles”, y autorizó posteriormente el despegue del vuelo 3742 de American Airlines (operado por Envoy Air), un Embraer E170 con destino a Pensacola, Florida.
Proximidad peligrosa y maniobras de seguridad
Los datos de Flightradar24 indican que el avión comercial pasó a aproximadamente 2,4 kilómetros de la posición del helicóptero presidencial. Ante la alerta del controlador sobre la presencia del avión regional ya en carrera de despegue, la tripulación de Marine One confirmó contacto visual y mantuvo su posición momentáneamente antes de continuar su ruta hacia la Base Conjunta Andrews en Maryland, desde donde el mandatario abordó el Air Force One con destino a Los Ángeles.
Contexto de seguridad en el espacio aéreo de Reagan National
Este incidente reaviva la preocupación sobre la saturación del espacio aéreo alrededor del Aeropuerto Nacional Reagan, escenario de una colisión mortal el año anterior entre un helicóptero Black Hawk del Ejército y un avión de American Airlines que costó la vida a 67 personas. Como consecuencia de aquella tragedia, la FAA implementó restricciones severas para operaciones de helicópteros en las proximidades de la terminal, normativa que ahora se pone a prueba con este nuevo fallo de coordinación.
Declaraciones oficiales y evaluación de riesgos
En un comunicado preliminar, la FAA aseguró que ambas aeronaves continuaron separándose tras la pérdida de separación y que se implementarán acciones correctivas según los hallazgos finales. Por su parte, el Cuerpo de Marines de EE. UU. calificó el vuelo como “rutinario” y negó que la torre solicitara esperas o alterara el perfil de la misión, mientras que la Casa Blanca, a través del portavoz Kush Desai, reiteró que el presidente nunca estuvo en peligro gracias a la pericia de los aviadores.
Investigación en curso y pasos a seguir
Las autoridades mantienen la revisión exhaustiva de los protocolos de comunicación y coordinación entre la torre de Reagan National y los movimientos presidenciales. CNN ha solicitado comentarios adicionales a Envoy Air, American Airlines y la Casa Blanca para esclarecer las causas exactas de la falla en el reconocimiento de las llamadas de Marine One y determinar si hubo incumplimiento de las restricciones vigentes.