Una carrera decisiva sin el respaldo del país natal
La sucesión de António Guterres al frente de la ONU para 2027 afronta su fase crítica. México, Brasil y un colectivo de excancilleres impulsan activamente la postulación de la expresidenta chilena Michelle Bachelet, pese al histórico rechazo del actual Gobierno de Chile. Durante los últimos meses, la exmandataria —dos veces jefa de Estado y exalta comisionada para los Derechos Humanos— ha sostenido encuentros con autoridades de prácticamente todos los miembros del Consejo de Seguridad, encontrando resistencia únicamente en Estados Unidos.
Primer sondeo informal y posicionamiento actual
Aunque la elección formal ocurrirá a finales de año, esta semana se realizó la primera votación informal no vinculante entre los quince miembros del órgano. La costarricense Rebeca Grynspan, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y el argentino Rafael Grossi lideraron los respaldos. Bachelet quedó en cuarta posición y recibió cinco votos en contra, solo superada en rechazo por el senegalés Macky Sall, quien acumuló siete. El próximo examen será el lunes en Uruguay, donde debatirá con los otros seis aspirantes.
Un precedente insólito en la diplomacia chilena
La candidatura fue lanzada oficialmente en febrero por el entonces presidente Gabriel Boric, respaldado por los ejecutivos de México y Brasil. Sin embargo, tras el cambio de mando, la administración de José Antonio Kast retiró el patrocinio nacional, comprometiéndose solo a no avalar a otro rival. Expertos como Valeria Navarro (Universidad Diego Portales) y Lorena Oyarzun (Universidad de Chile) califican el hecho como sin antecedentes recientes, advirtiendo que rompe la continuidad de la política exterior y genera dudas sobre la viabilidad de la aspirante, pese a que la rotación regional le correspondería a América Latina y existe presión para que una mujer ocupe el cargo por primera vez en 80 años.
Argumentos oficiales y rechazo transversal
Desde el Gobierno de Kast justificaron la retirada alegando «probabilidades muy bajas» por el exceso de candidaturas latinoamericanas y la falta de apoyo entre los cinco miembros con veto. La decisión desató duras críticas de la oposición, que acusa al mandatario de ceder ante la administración de Donald Trump. Heraldo Muñoz, excanciller y líder del grupo de exministros que ahora asesora a Bachelet, sentenció que el gesto «quedará en los anales oscuros» de la diplomacia nacional. Mariano Fernández y Juan Gabriel Valdés, también excancilleres, coincidieron en calificar la medida como improvisada, errónea y una «página muy triste» que el país lamentará.
El respaldo firme de Brasil y México compensa la baja
Inmediatamente después del anuncio chileno, Brasil y México cerraron filas en torno a la exgobernante. Fuentes diplomáticas brasileñas definieron la candidatura como «prioritaria» para Lula da Silva, asegurando que su elección sería «un honor para toda la región». Destacan su perfil de estadista conciliadora, firme y decidida, con la experiencia necesaria para afrontar los retos actuales de la organización. Muñoz reconoció que el patrocinio de estas dos potencias regionales compensa la ausencia del país de origen.
Estrategia de cara a las próximas votaciones
Pese a los resultados modestos en el primer «straw poll», el entorno de la candidata recibió la noticia con tranquilidad. El equipo, coordinado con Brasil y México, analizará los siguientes pasos ante las sucesivas votaciones informales que se avecinan en los próximos meses. Conscientes de que la decisión final está lejos, prevén semanas de intensa labor diplomática para revertir la tendencia inicial y consolidar los apoyos necesarios en el Consejo de Seguridad.