Madrid.- Las declaraciones del rey de España, Felipe VI, reconociendo “mucho abuso” durante la conquista de América han suscitado un debate político intenso en su país. El Gobierno socialista respalda sus palabras “al 100%”, mientras que la izquierda exige un enfoque más profundo, la derecha (PP) solicita contextualizarlas y la ultraderecha (Vox) defiende fervientemente “la mayor obra evangelizadora y civilizadora” de la historia.
Felipe VI afirmó recientemente en Madrid que durante la conquista de América existieron “muchos abusos” y que, al analizar ciertos hechos con los valores actuales, “obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos”, aunque enfatizó la necesidad de contextualizar esos eventos.
La ministra portavoz del Ejecutivo español, Elma Saiz, indicó este martes que el Gobierno suscribe “al 100%” las afirmaciones del rey, realizadas en una visita no oficial a la exposición ‘La mujer en el México indígena’, exhibida en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, junto al embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel.
Saiz fue cuestionada en una rueda de prensa sobre si las palabras del rey representan una postura acordada entre la Casa Real y el Gobierno y si podrían facilitar la asistencia de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, en la Cumbre Iberoamericana que Madrid acogerá en noviembre. La portavoz expresó el deseo de que la cumbre tenga “el máximo nivel” y la mayor participación posible de líderes internacionales, dadas las circunstancias actuales.
Poco después, la propia Sheinbaum no descartó asistir a la cumbre y en su conferencia diaria desde Ciudad de México, afirmó que las palabras de Felipe VI constituyen un “gesto de acercamiento” del jefe de Estado español, aunque agregó que “hay que seguir trabajando” en el reconocimiento histórico.
La derecha, orgullosa del “legado español”
Al abordar las declaraciones de Felipe VI, el líder del conservador Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, expresó su orgullo por el “legado español” en Latinoamérica, pidiendo al mismo tiempo contextualizar sus palabras. Destacó que la llegada de España a América trajo consigo una comunidad lingüística y cultural “excepcional”, y consideró que evaluar lo sucedido en el siglo XV en términos contemporáneos es un “disparate”.
Mientras tanto, la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, defendió que la conquista de América fue “la mayor obra evangelizadora y civilizadora” de la historia. Millán subrayó que esta “empresa española”, ejecutada por “la Corona española”, se realizó “respetando los derechos y la dignidad de todos los súbditos”.
La izquierda ve “insuficientes” las palabras del rey
Para la líder de Podemos, Ione Belarra, las palabras del rey fueron insuficientes y no alcanzaron a reflejar la memoria democrática ni la memoria colonial necesarias para reconocer los daños causados y los efectos económicos de la colonización en América. Tras las demandas de México, que ha pedido una disculpa oficial a la Corona española, Belarra consideró que las declaraciones del rey “son claramente insuficientes” y llamó a una reflexión más profunda como país, más allá de “una mera mención en un discurso”.
Por su parte, Verónica Martínez Barbero, portavoz de la izquierdista Sumar, consideró positivo que Felipe VI haya reconocido lo que España hizo en diferentes épocas y en relación a distintos pueblos. “Esto puede ayudar a estrechar lazos con comunidades y países hermanos al otro lado del Atlántico”, sostuvo.
En octubre de 2025, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, había señalado que la historia compartida entre España y México incluye “dolor e injusticia” hacia los pueblos originarios mexicanos y que es “justo reconocerlo y lamentarlo”. Sheinbaum celebró estas palabras, considerándolas “la primera vez que una autoridad del Gobierno español habla de lamentar una injusticia”.
México había solicitado al rey de España una disculpa oficial mediante una carta del entonces presidente López Obrador (2018-2024), la cual no fue respondida. Debido a ello, Sheinbaum no invitó al monarca a su toma de posesión en octubre de 2024, y el Gobierno español optó por no enviar representación como señal de protesta.