El periodista Jonathan Blitzer narra en The New Yorker cómo Donald Trump ha considerado bombardear México desde su primer mandato, pero la complejidad de la situación y la firme oposición de sus asesores lo han desalentado. Ahora, su atención en el segundo mandato se ha dirigido hacia un objetivo menos riesgoso: Venezuela.
Ciudad de México, 22 de octubre (SinEmbargo).- La semana pasada, tras una información de The New York Times sobre el rechazo del Gobierno de Estados Unidos (EU) a una supuesta oferta diplomática de Nicolás Maduro que buscaba aliviar tensiones –ofreciendo reservas de petróleo y minerales a empresas estadounidenses–, Blitzer consultó a un exalto funcionario de la Casa Blanca sobre la posibilidad de una invasión de Venezuela. “Su respuesta, al menos por ahora, fue afirmativa”.
–Una invasión total requeriría probablemente unos sesenta mil soldados más de los que tenemos en este momento –comentó–. Eso no implica que Trump no considere alguna operación para captar la atención; eso es más acorde a su estilo.
El artículo de Blitzer, titulado “El verdadero objetivo de la guerra de Trump contra los barcos narcotraficantes”, describe cómo el expresidente se interesó en bombardear México durante su primer mandato, pero las múltiples complicaciones y el rechazo de su círculo más cercano prevalecieron.
“Durante su primer mandato, Trump preguntó a sus asesores si Estados Unidos podía realizar ataques militares contra México, argumentando que este país era el principal responsable del problema de las drogas en Estados Unidos. ‘No tienen control sobre su propio país’, le dijo Trump a Mark Esper, su exsecretario de Defensa. Como Esper relató en sus memorias, Trump había insistido en varias ocasiones en la posibilidad de ‘lanzar misiles a México para destruir laboratorios de drogas’, sugiriendo incluso que podría hacerse ‘discretamente’. ‘Nadie sabría que fuimos nosotros’, le habría comentado Trump”.
El artículo menciona que Trump fue forzado a dar marcha atrás ante la sólida oposición del Departamento de Defensa, ya que el Gobierno mexicano era un socio comercial vital y un aliado importante para controlar la migración. “Sin embargo, a inicios de 2023, la propuesta de acciones drásticas comenzó a ser adoptada por un número creciente dentro del Partido Republicano. Legisladores republicanos presentaron, aunque no aprobaron, una autorización para el uso de la fuerza militar contra cárteles, argumentando que el Gobierno federal debía clasificarlos como organizaciones terroristas extranjeras. Incluir al Tren de Aragua en esta causa fue resultado de las próximas elecciones presidenciales de 2024. En agosto, tras la viralización de un video de un complejo habitacional en Aurora, Colorado, donde aparecían hombres armados supuestamente vinculados a la pandilla, Trump comenzó a hablar constantemente del grupo”.
Así, la atención de Trump se centró en Venezuela. De regreso al poder, “Trump deseaba implementar acciones militares más contundentes a nivel internacional”.
–Ha existido un impulso y una energía por tomar acciones agresivas y diferentes –declaró una fuente cercana al Gobierno de Trump a la revista–. Tenía que llegar a algún lado. Íbamos a comenzar a eliminar a miembros de los cárteles, pero se sentía que si intensificábamos nuestras acciones en México, eso acarrearía consecuencias adversas significativas.
El Gobierno mexicano, en cambio, mostraba una cooperación discreta en la frontera, mientras que la presidenta, Claudia Sheinbaum, lograba equilibrar la oposición pública hacia Trump con flexibilidad privada. Venezuela, en contraste, se presentaba como un objetivo claro. “No había un riesgo inmediato porque Venezuela no está en nuestra frontera”, exclamó la fuente. Maduro ha atacado brutalmente a sus adversarios políticos y gestiona un colapso económico en el país. Durante la última década, cerca de ocho millones de personas han huido. El 10 de octubre, la líder opositora venezolana María Corina Machado recibió el Premio Nobel de la Paz, dedicándolo de inmediato a Trump, quien ha tratado de reclutarlo para derrocar a Maduro. ‘Todos sabemos que el jefe del Tren de Aragua es Maduro’, mencionó Machado a Donald Trump Jr. en su podcast de febrero, acusando al régimen de haber creado y apoyado al grupo. Bajo la administración de Maduro, Venezuela se ha convertido en un refugio para terroristas y cárteles de la droga”, explica Jonathan Blitzer.