
El Servicio Sismológico Nacional (SSN) reportó un sismo de magnitud 4.0 en el municipio de San Felipe, Baja California.
Los datos iniciales indican que el fenómeno ocurrió a las 9:50 horas del 26 de septiembre, a 95 km al sureste de la ciudad, con una profundidad de 10 km.
El evento sísmico se localiza en las coordenadas 30.238° de latitud y -114.442° de longitud.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado daños resultantes del sismo. Es esencial seguir las actualizaciones a través de canales oficiales para cualquier información adicional relacionada.
Los datos proporcionados por el SSN son preliminares, lo que significa que la información sobre el sismo puede ser revisada y modificada por las autoridades en el futuro.
Es importante señalar que no se puede predecir la ocurrencia de sismos. Según el SSN, no hay tecnología ni método disponible actualmente que permita anticipar un movimiento telúrico.
México se encuentra en una zona tectónica activa, donde se producen múltiples sismos a diario. Sin embargo, la mayoría son de baja magnitud y pasan desapercibidos.

No todos los sismos que se producen a la misma distancia de una ciudad generan la misma intensidad de sacudida. La variación en la intensidad depende de diversos factores como el tipo de suelo, la distancia al epicentro y la atenuación sísmica, entre otros elementos geológicos.
Para el estudio de estos eventos, México tiene dos sistemas clave: el Servicio Sismológico Nacional (SSN) y la Red Acelerográfica Nacional del Instituto de Ingeniería de la UNAM. El SSN se ocupa de medir la magnitud y localizar el epicentro, mientras que la Red Acelerográfica registra las aceleraciones del suelo durante sismos significativos.
El Dr. Jorge Aguirre González, coordinador de Ingeniería Sismológica de la UNAM, enfatiza que es crucial caracterizar el efecto de sitio, que describe cómo responde el terreno ante un sismo, ya que no todos los suelos tienen el mismo comportamiento. Con base en datos de la universidad, hay alrededor de 20 métodos diferentes para calcular la magnitud de un sismo, lo que permite obtener mediciones más precisas y útiles para la ingeniería y protección civil.
México enfrenta constantemente el riesgo de sismos de gran magnitud, como los ocurridos en 1985 y 2017, que causaron severos daños. Aunque estos eventos son los más recordados, no son los de mayor magnitud en la historia del país.
El terremoto más fuerte anotado en la historia de México tuvo lugar el 28 de marzo de 1787 con un epicentro en Oaxaca y una magnitud de 8.6. Este evento no solo provocó vibraciones en la tierra, sino que también generó un tsunami que alcanzó 6 kilómetros tierra adentro.
Un estudio del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires) de 2009 sugiere que temblores de gran magnitud, superiores a 8.6, podrían suceder en los próximos años en las costas de México y Centroamérica, dado que esta área acumula gran energía sísmica.
Los temblores rememoran a los mexicanos los devastadores sismos de 1985 y 2017, que paralizaron a toda Ciudad de México. El sismo del 19 de septiembre de 1985, de 8.2 de magnitud y epicentro en Guerrero, dejó una fuerte impresión; muchos pensaron que un evento de tal magnitud no se repetiría, pero 32 años después ocurrió nuevamente.
El sismo de 2017 ocurrió a las 13:14 horas con epicentro en los límites de Puebla y Morelos, resultando en 369 muertes en el centro del país.