
José Martín Cortés
13/09/2025 06:01
6 min
Este año ha sido notable en México, especialmente durante el verano. A diferencia de años anteriores, la primavera fue menos calurosa y la temporada de lluvias se destacó por su abundancia, contribuyendo a la reducción de la sequía. Esto se debe a la fase Neutra del fenómeno climático. En los próximos meses, se prevé el regreso de La Niña con cambios significativos.
Previsión del comportamiento del ENSO
Según la actualización del 11 de septiembre de 2025 del Centro de Predicciones Climáticas, la fase Neutra sigue activa. Es relevante mencionar que hay diferencias en las mediciones oficiales; se reporta una anomalía de -0.4°C en comparación con las tradicionales que alcanzan -1.2°C, que indican condiciones de La Niña.
Este contraste ha generado debate entre los científicos, pero la tendencia oficial es hacia la Neutralidad con un incremento en la probabilidad de un regreso de La Niña, que podría estar presente entre octubre y diciembre con un 71 % de probabilidad.
Se confirma que La Niña regresará este invierno con más del 70 % de probabilidad, afectando el clima en territorio mexicano. El año siguiente se prevé un regreso a la fase Neutra, lo que promete mantener las condiciones climáticas reguladas.
En el transcurso del otoño y el inicio del invierno, La Niña podría establecerse con una intensidad de débil a moderada, y se espera que regrese la fase Neutra a finales del invierno o al inicio de la primavera, sin indicadores de un evento Niño a corto plazo.

Esta alternancia transformará las condiciones meteorológicas en los meses siguientes, dificultando un pronóstico preciso. Sin embargo, se presentan los escenarios más plausibles.
¿Mucho frío o calor invernal?
Durante septiembre y parte de octubre, se mantendrá la fase Neutra antes de transitar a La Niña y luego posiblemente regresar a la Neutralidad. Por lo tanto, es probable que las condiciones climáticas se regulen hasta primavera y verano de 2026, donde el calor sería menos intenso y habría más lluvias.

Por el momento, enfocaremos en lo que podría suceder hacia finales de este año y el comienzo del siguiente, considerando los niveles de vapor en la atmósfera, mares ligeramente más fríos y la ausencia de El Niño, lo que genera oscilaciones océano-atmosféricas y periodos de frío en el futuro.
Condiciones que normalmente se presentan de octubre a febrero
Si La Niña se estableciera desde finales del verano, el otoño podría comenzar con lluvias, seguido de una rápida sequedad y un invierno predominantemente seco con más días soleados, aunque también podrían ocurrir eventos de fríos extremos procedentes del ártico.

Si la fase Neutra se establece durante un periodo prolongado abarcando el otoño y el invierno, se normalizarían las temperaturas y las lluvias, experimentando fríos típicos y algunos períodos calurosos ocasionales, junto con lluvias intermitentes. No obstante, ocasionalmente podrían presentarse escenarios de frío extremo con nevadas amplias.
Escenarios para el otoño-invierno de 2025-2026
Los modelos de largo plazo proporcionan cada vez más confianza en sus resultados, señalando con frecuencia un invierno más frío y lluvioso de lo habitual. Es crucial entender que, debido a que el invierno es típicamente seco, cualquier lluvia adicional resultará en meses más lluviosos en general.

Aproximadamente, en los meses de octubre, diciembre, enero y hasta marzo es posible que experimentemos considerables períodos de frío, aunque esto no implica que todos los días sean fríos; también habrá días soleados y cálidos. Las masas polares/árticas llegarán al país, generando condiciones de frío significativas.
Para el otoño-invierno se prevén efectos típicos y breves de La Niña, mientras que los de la fase Neutra probablemente dominarán: habrá períodos de intenso frío con lluvias y nevadas, así como heladas, siendo menos comunes los días calurosos.
Además, la probabilidad de lluvia parece aumentar, especialmente por el cruce de frentes fríos en el centro-oriente de México, especialmente en el sur del Golfo de México; la corriente en chorro podría mostrar mayor actividad, facilitando el transporte de humedad desde el Pacífico, resultando en episodios lluviosos y nevadas, seguidos de heladas.