En edificios de seis pisos o más (aproximadamente 23 metros), se requiere un despliegue de cinco máquinas, un jefe de turno, una ambulancia y equipo de rescate; el uso de helicópteros se limitaría a evacuaciones, no para combatir incendios, según lo indicado por Bernardo Villegas.
Tijuana enfrenta un crecimiento en la construcción de viviendas verticales, lo que plantea nuevos desafíos en la atención a emergencias en gran altura. Bernardo Villegas, responsable de la división de Bomberos de Tijuana, comentó que la corporación sigue un protocolo particular para “edificios altos”, que son aquellos de más de seis pisos o cerca de 23 metros, requeridos en estos casos mayor planeación, preparación física y coordinación en comparación con incidentes en estructuras convencionales.
Según Villegas, la respuesta inicial a un incendio en altura incluye la misma cantidad de recursos mencionados anteriormente. La unidad que llega primero establece el lobby como centro de mando, evaluando escaleras internas, accesos, ocupación del edificio y el estado de los sistemas de incendios, mientras que las otras compañías se posicionan simultáneamente. “No se trata de incrementar la cantidad de camiones, sino de contar con personal capacitado para ascender con equipo, controlar el fuego y llevar a cabo la evacuación”, destacó.
El comandante también reconoció problemas comunes en Tijuana: la rápida propagación del fuego en las alturas, el acceso complicado a través de escaleras internas y la inadecuada infraestructura hidráulica en edificios antiguos, cuyos sistemas “no siempre son compatibles” con los de los bomberos. Aunque la ciudad cuenta con escaleras de hasta 30 metros, su alcance limita la estrategia, subrayando la necesidad de combatir fuegos desde el interior con equipos adecuados.
Para enfrentar estos desafíos, estaciones estratégicas, como Central, La Obrera y varias en el oeste de la ciudad, están equipadas con “mochilas de edificio”: kits que incluyen acoples y conexiones diseñadas para alimentar líneas en los pisos superiores cuando el suministro de agua es limitado o los gabinetes no funcionan. La corporación también realiza entrenamientos específicos, como el “Reto 30 pisos en 30 minutos”, que sensibiliza sobre la resistencia que se necesita para subir con todo el equipo y operar en gran altura.
Al ser consultado sobre el posible uso de un helicóptero, Villegas enfatizó que “sería útil para evacuar a personas atrapadas, pero no para apagar incendios”. En ciudades con creciente densidad vertical, reafirmó, la prioridad es la evacuación inmediata, la clara identificación de rutas y el reconocimiento previo de los inmuebles por parte del cuerpo de bomberos. Por esta razón, instó a las administraciones y residentes a facilitar el acceso a los bomberos durante la planificación previa: “Deseamos responder rápidamente en caso de emergencia”.
Asimismo, el jefe de división dio consejos a quienes viven o piensan adquirir propiedades en torres: conocer y no obstruir los sistemas de seguridad (hidrantes, siamesas, gabinetes), mantener los accesos exteriores despejados para los servicios de emergencia y aprender las rutas de evacuación. “En caso de una contingencia, acudirá la estación más cercana, pero la diferencia radica en que el edificio esté preparado y sus ocupantes sepan actuar”, añadió.