La economía alemana sigue enfrentando un periodo de debilidad y estancamiento, especialmente debido a la guerra comercial con Estados Unidos y al retraso en los efectos de las medidas económicas adoptadas por el Gobierno. Según las últimas proyecciones del instituto Ifo, se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca solo un 0,2% en el presente año en comparación con el anterior, y un 1,3% en 2026, lo que refleja una disminución de las expectativas de crecimiento en 0,1 y 0,2 puntos respecto a pronósticos previos. Para 2027, se anticipa que el PIB aumente un 1,6%.
Estas proyecciones del centro de análisis alemán se producen después de un verano lleno de malas noticias económicas. En el segundo trimestre, el PIB sufrió una contracción mayor a lo previsto, cayendo un 0,3% en comparación con el trimestre previo, en lugar del -0,1% estimado inicialmente. Además, la tasa de desempleo en agosto superó los tres millones, un umbral que no había sido alcanzado desde 2015.
“La economía alemana permanece en crisis”, declaró Timo Wollmershäuser, director de coyuntura económica del Ifo, durante la presentación de las previsiones. “La capacidad económica total está infratutilizada. Las empresas de todos los sectores reportan una demanda débil y un deterioro en su competitividad internacional. Asimismo, las exportaciones se ven afectadas por los aranceles impuestos por EE. UU.”, añadió.
A pesar de que el instituto había mostrado optimismo en verano tras las medidas económicas anunciadas por el Gobierno de Friedrich Merz, ahora consideran que su impacto se tardará más en notarse. Además, los expertos apuntan a los efectos negativos de los aranceles impuestos por Donald Trump, que afectan a una economía alemana centrada en las exportaciones.
“Los aranceles estadounidenses continúan teniendo un impacto considerable”, explicó Wollmershäuser. “No se anticipan cambios inmediatos en las previsiones debido al acuerdo alcanzado en la disputa arancelaria entre EE. UU. y la UE, ya que los tipos arancelarios efectivos son prácticamente los mismos que en verano. La incertidumbre relacionada con este conflicto debería reducirse gradualmente, lo que podría beneficiar a la economía”, matizó.
El Gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas intenta revitalizar la economía mediante un paquete que incluye incentivos para la inversión, como una reducción gradual del impuesto sobre sociedades y del impuesto eléctrico para la industria manufacturera. Sin embargo, los analistas del Ifo no esperan que esto actúe como un plan de choque inmediato, señalando que sus efectos se verán a partir del próximo año, siempre que se implementen de manera “coherente y convincente”.
El presidente del Ifo, Clemens Fuest, enfatizó que el plan de inversiones del Gobierno, valorado en 500.000 millones, es crucial para la economía. No obstante, advirtió que es fundamental comprobar si esos fondos se destinarán efectivamente a inversiones. “En la actual situación, hay que reconocer que parte se destina al consumo”, indicó. “Utilizar deuda para consumo podría generar un efecto temporal, pero no contribuirá a un fortalecimiento sostenible”, concluyó. A su juicio, el principal problema que enfrenta Alemania radica en la escasez de inversión privada, y subrayó la necesidad de reformas que mejoren las condiciones para los inversores, destacando la importancia de evitar el aumento de las cotizaciones a la seguridad social debido a los cambios demográficos, ya que esto podría desincentivar el trabajo.