China expresa su apoyo a todos los esfuerzos dirigidos a lograr una solución pacífica a la crisis y fomenta los contactos directos entre Estados Unidos y Rusia, declaró esta semana (18.08.2025) en Pekín la vocera del Gobierno chino, Mao Ning. Ambos países deben asegurar “una solución política para la crisis”.
A pesar de ser considerado un aliado cercano de Moscú en el conflicto de agresión de Rusia contra Ucrania, China no se ha involucrado activamente en los acontecimientos recientes. Sin embargo, el politólogo Ja Ian Chong, de la Universidad Nacional de Singapur, sostiene que la reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente ruso Vladimir Putin en Alaska representa una oportunidad para Pekín, al permitirle observar las tácticas de negociación de Trump en situaciones de tensión.
¿Acuerdo o no?
Trump ha instado a Ucrania a hacer concesiones territoriales a cambio de un acuerdo de paz general, un pedido que el presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha rechazado consistentemente. En su plataforma Truth Social, Trump aumentó la presión al afirmar que “el presidente ucraniano Zelenski puede poner fin a la guerra con Rusia casi de inmediato si así lo desea. O puede continuar luchando”. Anteriormente, Trump ya había culpado a Ucrania por la guerra de agresión rusa.
Este lunes, Trump recibió a Zelenski, así como a otros líderes europeos, incluyendo a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al canciller alemán, Friedrich Merz, en la Casa Blanca.
Para el presidente Trump, todo es “negociable”
En China se ha suscitado la impresión de que con Estados Unidos todo es negociable, señala Wen-Ti Sung, investigador del Proyecto Global China Hub del Atlantic Council en Washington. “Esto suena para China como que Pekín está dispuesto a dejar de lado sus valores y diferencias políticas al negociar. Y parece que Trump también lo percibe así”.
No obstante, la “inconsistencia” de Trump genera previsibilidad para China, advierte Chong en una entrevista con DW. “Pekín actuaría con cautela en la reunión con Trump, ya que aunque podría tener una postura clara antes de la reunión, también podría cambiar de opinión de manera inesperada. No está del todo claro hacia dónde podría dirigirse”.
¿Flexibilidad también en la cuestión de Taiwán?
Existen múltiples controversias que inquietan a los políticos en Pekín y Washington: la cuestión de Taiwán, el mar de China Meridional y disputas comerciales, entre otros temas. En una entrevista con Fox News el 15 de agosto, Trump reveló que Xi Jinping le habría afirmado que China no atacaría Taiwán durante su presidencia. No obstante, poco después, la embajada china en Washington señaló que Taiwán es “el asunto más importante y delicado” en las relaciones entre ambos países, sin hacer alusión a las declaraciones de Trump.
China considera a Taiwán como una provincia separatista y, desde 2005, ha legitimado el uso de la fuerza en caso de una declaración de independencia de Taiwán. Por su parte, Taiwán rechaza la reivindicación de soberanía de la República Popular China y se autodenomina, de iure, “República de China”.
Pekín sigue siendo comprensivo y amigo de Putin
En relación con la guerra en Ucrania, China ha adoptado una postura neutral en los intentos de resolver la crisis desde el inicio del ataque ruso. “No hay razón para que China se desvíe de su posición actual sobre la crisis de Ucrania”, afirma Sung. Pekín no califica el conflicto como una guerra de agresión de Rusia, lo que ha provocado críticas en Occidente por mantener el apoyo a la maquinaria bélica. A pesar de las sanciones, China exporta a Rusia productos de doble uso que son fundamentales para el conflicto, incluyendo artículos electrónicos, materiales de construcción y maquinaria aplicable tanto en el ámbito civil como militar.
Como respuesta, la Casa Blanca ha implementado aranceles punitivos adicionales a los países que importan petróleo ruso. China e India continúan siendo los principales compradores. A partir del 27 de agosto, Estados Unidos aplicará un incremento del 25 % en los aranceles a las importaciones indias. Según Trump, sanciones análogas podrían ser impuestas a China.
“Es probable que Pekín confíe en que tiene una influencia considerablemente mayor que la de India”, comenta Chong. En las recientes negociaciones comerciales entre China y EE. UU., se ha ampliado el plazo para la entrada en vigor de los aranceles punitivos en 90 días hasta el 10 de noviembre. Además, Chong sostiene que China no modificará “fundamentalmente” sus relaciones con Rusia.
El presidente ruso Putin tiene planes de visitar Pekín a finales de agosto, después de ser invitado por el presidente chino Xi para asistir a las celebraciones y al desfile militar del 3 de septiembre, con motivo del 80.º aniversario de la Segunda Guerra Mundial en Asia.