En Tijuana, Baja California, se experimenta una fusión cultural típica de una sociedad latina, facilitada por su proximidad a Estados Unidos. Este renombrado rincón de México, conocido por recibir a millones de personas que cruzan la frontera hacia San Diego, California, ha necesitado tiempo para que grandes artistas internacionales se presenten en la ciudad.
El 11 de agosto de 2025 fue un día memorable para Tijuana, ya que el Estadio Caliente dejó de lado el futbol para dar la bienvenida a Shakira, quien regresó con su Las Mujeres Ya No Lloran World Tour. Este evento marcó el inicio de la segunda fase del tour en México, una gira considerada una de las más exitosas y lucrativas del año. La elección de Tijuana por parte de la cantante colombiana subraya su intención de honrar la conexión con sus seguidores mexicanos.
Shakira no solo seleccionó Tijuana como punto de partida para esta nueva etapa en México, sino que también reconoció el dinamismo de una ciudad que se encuentra en ascenso. Como motor económico y cultural de Baja California, Tijuana contribuye con cerca del 2% al PIB nacional, según datos del INEGI de 2021. Además, entre 2019 y 2020, logró atraer a más de 43.2 millones de asistentes a eventos culturales. Por lo tanto, su regreso no fue simplemente un concierto, sino un evento con importantes implicaciones económicas y sociales. Según estudios de Mabrian, The Data Appeal Company y PredictHQ, esta fase de la gira podría generar un impacto turístico superior a 106.4 millones de dólares, con Tijuana concentrando más de 4 millones en gastos relacionados con alojamiento, gastronomía y transporte.
El fervor por Shakira se hizo evidente desde varias horas antes del inicio del show, cuando comenzaron a llegar los primeros vendedores ambulantes. Los puestos, que normalmente exhiben jerseys de los Xoloitzcuintles, se llenaron de coloridas camisetas con el emblema de la “loba”.
A medida que el sol se ocultaba, el vibrante rojo de las butacas del Estadio Caliente comenzó a transformarse en blanco y morado, inspirado en el icónico disfraz de la canción “Las de la intuición”, adoptado con fervor por el público de diferentes edades y géneros.
A las 9:30 p.m., Shakira hizo su entrada al Estadio Caliente, comenzando el show con “Camina con la loba”, seguido de “Girl Like Me”, “Las de la intuición” y “Estoy aquí”. La audiencia, apasionada, acogió a la artista como si hubiese esperado años para tenerla en su región.
“Buenas noches, Tijuana, por fin en México, mi casa. No saben cuántas ganas tenía de volver a esta tierra que tanto quiero. Esta noche somos uno”, fue el saludo que Shakira ofreció a su público, cultivando la complicidad típica entre latinos. A lo largo del espectáculo, que abarcó diversas décadas de música, la cantante exploró ritmos que iban desde el reguetón con “Te Felicito” hasta el vallenato de “La Bicicleta”.
Uno de los momentos más esperados de la noche fue la interpretación de “Día de enero”, un regreso significativo ya que no había sido tocada en toda la gira. Shakira deslumbró con un nuevo vestuario que incluía un top con escote en V y pantalones acampanados decorados con más de 150,000 cristales de Swarovski.