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La alcaldesa menciona que cerca del 50% de los restaurantes no cumplen con sus permisos de alcohol y salubridad.
Rocío Adame, alcaldesa de Rosarito. | Foto: Carmen Gutiérrez
Por Carmen Gutiérrez 31 de julio 2025
Rosarito, BC.- “No es una persecución”, advirtió la alcaldesa Rocío Adame, enfatizando que los comerciantes que no tengan sus permisos al día deberán pagar. Este comentario surge en medio de las revisiones realizadas por la Dirección Municipal de Verificación.
La primer edil destacó que casi la mitad de los restaurantes no tienen en orden sus permisos de venta de alcohol y de salubridad, señalando la necesidad de regularizar su situación.
“No se trata de cerrar negocios, sino de seguir los procedimientos adecuados. Los inspectores de Verificación actuarán de forma correcta, pero vamos a recaudar los pagos”, avisó.
Adame Muñoz mencionó que algunos comerciantes resisten el pago, señalando que en Rosarito prevalecen malas prácticas. Aquellos con restaurantes grandes son los que más se resisten a regularizarse.
Aseguró que el procedimiento actual no es ilícito; simplemente se les solicita formalizar un acuerdo y pagar lo pertinente, indicando que muchos no acudían a saldar deudas anteriores.
Recientemente, inspectores de Verificación clausuraron el restaurante TrentaQuattro, a pesar de estar lleno de clientes, quienes fueron obligados a salir sin pagar por el supuesto incumplimiento de horario.
La alcaldesa destacó que hubo “una confusión” respecto al horario de operación, pues los permisos indicaban un límite hasta las 21:00 horas, pero se llegó a un acuerdo que permite la continuidad del negocio.
Este incidente no es aislado. Empresarios del sector, que prefieren permanecer en el anonimato, informaron sobre amenazas de los inspectores, que incluso preguntaban sobre dinero anterior a la llegada del nuevo director de la dependencia, Carlos Moreno Gil, sugiriendo una presión que no es considerada extorsión pero que crea un ambiente complicado.
Otro suceso significativo ocurrió en el mercado sobre ruedas de la colonia Machado, donde los puesteros sacaron a empujones a los inspectores que intentaban decomisar mercancía sin previa notificación para regularizar permisos, lo que provocó un enfrentamiento.