Remesas en América Latina
Para muchas familias en América Latina, el dinero enviado por migrantes es crucial para su sustento diario. Estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indican que ocho de cada diez migrantes latinoamericanos envían remesas que cubren alimentos, vivienda y transporte para sus seres queridos en sus países de origen. Además, estos fondos también ayudan a afrontar gastos significativos, como atención médica o educación.
Origen de las remesas
La mayor parte de las remesas en América Latina, que en 2024 alcanzaron aproximadamente US$160,000 millones, provienen de Estados Unidos, donde recientemente se implementó un impuesto del 1% sobre los envíos en efectivo. Aunque este impuesto fue reducido en las negociaciones iniciales del Congreso, afectará a los migrantes, ya que por cada US$1,000 que envíen, US$10 se irán al impuesto, lo que significa que tendrán que trabajar más para compensar esta carga. Este nuevo impuesto entrará en vigor en enero de 2026.
Impacto en países centroamericanos
Los especialistas advierten que, aunque este impuesto disminuirá los ingresos familiares, no representa un riesgo macroeconómico para países como El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, donde cerca del 25% de su PIB proviene de remesas. “Es más un costo que tendrán que asumir tanto remitentes como receptores”, comenta Mario Campa, experto de la Universidad de Columbia.
Dependencia de remesas
En términos totales, México es el principal receptor de remesas hacia América Latina, con alrededor de US$65,000 millones, siendo el 96% de este total proveniente de EE. UU. Sin embargo, en relación a su PIB (3.2%), no es tan significativo como en Centroamérica, donde Nicaragua (27.6%), Honduras (25.9%), El Salvador (23.5%) y Guatemala (19.5%) dependen en mayor medida de estos ingresos. Para los países sudamericanos, las remesas representan menos del 5% de su PIB.
Alternativas al impuesto
Desde que se introdujo el impuesto, se han propuesto alternativas para evitarlo. Muchos migrantes ahora prefieren realizar transferencias electrónicas en lugar de pagos en efectivo, lo que les ayudará a evitar este cargo. Algunos pueden recurrir a familiares con cuentas bancarias o utilizar nuevas tecnologías, como criptomonedas. De acuerdo con Barrientos, muchos migrantes estarían dispuestos a asumir el costo adicional si es vital para el bienestar de sus familias.
Mensaje del gobierno
El impuesto parece estar alineado con la política antiinmigrante del presidente Trump, buscando recaudar US$26,000 millones en diez años. Sin embargo, con la reducción al 1%, los ingresos esperados son menores, alcanzando solo US$4,600 millones en el mejor escenario. Esta situación se presenta como un juego de señales para mostrar firmeza contra los migrantes, a pesar de que la recaudación será baja comparada con el presupuesto destinado a deportaciones.