Acuerdo Comercial en Europa
Estados Unidos está condicionando el cierre de la guerra comercial en Europa a un acuerdo costoso. La oferta realizada por la Casa Blanca incluye un arancel del 17% a los productos agrícolas provenientes de la Unión Europea (UE), según diversas fuentes informadas sobre las opacas negociaciones. Esta propuesta llega justo antes del 9 de julio, fecha límite establecida por el presidente Donald Trump para alcanzar pactos que finalicen con la disputa tarifaria que él mismo ha desatado desde su regreso al poder.
Desde la perspectiva europea, el aumento del arancel al 17% representa un incremento de siete puntos respecto al actual, que es del 10%. Sin embargo, desde la visión de la administración estadounidense, se trata de una reducción de tres puntos, dado que cuando Trump anunció los así llamados aranceles recíprocos, estableció derechos aduaneros del 20% para productos de la UE. Posteriormente, y ante la crisis financiera en los mercados, los redujo en diez puntos.
Los mayores exportadores europeos de productos agrícolas a EE. UU. son Países Bajos, Francia, Italia y España. Este tema ha sido discutido durante las negociaciones que han llevado a cabo las delegaciones de EE. UU. y la UE esta semana en Washington. El miércoles, el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, se unió a la delegación europea, reuniéndose al día siguiente con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, el de Comercio, Howard Lutnick, y el embajador de Comercio, Jamieson Green. Sefcovic regresó luego a Bruselas para informar sobre los resultados, y aunque no hay un acuerdo, la versión oficial de la Comisión Euroepa sugiere que se ha avanzado hacia un principio de consenso en esta última ronda de negociaciones.
Los detalles sobre el estado actual de las negociaciones fueron comunicados a los 27 representantes permanentes de los Estados miembros por el jefe de gabinete de la presidenta de la Comisión, Bjorn Seibert, y la directora general de Comercio, Sabine Weyand. Esto ocurrió el mismo día en que Trump comenzó a enviar cartas a “10 o 12 países” para comunicarles el resultado de sus aranceles.
Según varias fuentes, el ambiente en el encuentro que mantuvieron los representantes de la Comisión con los embajadores fue de cierta decepción. Al igual que en la reunión del Consejo Europeo, la mayoría de los líderes de los Estados miembros desean un acuerdo pronto que elimine la incertidumbre, aunque sea “asimétrico”, lo que implica que la UE podría perder algo en comparación con la situación arancelaria del 1 de enero de este año. Sin embargo, no todas las capitales están dispuestas a aceptar cualquier arreglo.
A pesar de ello, varios países, entre ellos Alemania, que está presionada por su industria automotriz, están dispuestos a aceptar un acuerdo, incluso si es desfavorable. Otros Estados con un sector automotriz significativo comparten esta posición, aunque actualmente los aranceles a los vehículos y componentes europeos son del 25%. La preocupación es que este porcentaje podría aumentar aún más.
Este posible acuerdo mantendría los aranceles existentes, como el 50% para el acero y el aluminio, además del 10% para otros productos no agrícolas. No obstante, habría excepciones para ciertos productos europeos, como aeronáuticos y bebidas alcohólicas. Este enfoque podría servir como un compromiso que evite una mayor escalada y la incertidumbre económica desde que Trump comenzó las hostilidades. La presidenta Von der Leyen se mostró el jueves en Aarhus (Dinamarca) menos optimista sobre un acuerdo completo antes del 9 de julio, dado lo complejas que son estas negociaciones.