Riesgo invisible: residuos químicos en envases “vacíos” de plaguicidas
Tras la aplicación de un agroquímico, el recipiente suele lucir desprovisto de contenido; no obstante, la ausencia de líquido visible no equivale a inocuidad. Según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), estos contenedores pueden retener hasta un 1.5 % del producto original, constituyendo una fuente latente de contaminación para suelos y mantos acuíferos si su destino final es la basura común o el abandono en zonas agrícolas.
Operativo retira 70 toneladas en Baja California
Una jornada de acopio coordinada en San Quintín logró recolectar 60 toneladas de envases, cifra a la que se sumaron otras 10 toneladas provenientes del Centro de Acopio Temporal de Mexicali. En total, se aseguraron 70 toneladas de plástico contaminado, evitando su dispersión ambiental y canalizándolas hacia un proceso de gestión especializada.
Estrategia nacional y justicia para trabajadores del campo
Esta acción se enmarca dentro de la Estrategia Nacional para el Manejo de Envases Vacíos de Plaguicidas y el Plan de Justicia para los Trabajadores Agrícolas, instrumentos rectoros que buscan mitigar el impacto ecológico y proteger la salud de las comunidades rurales mediante la responsabilidad compartida en el ciclo de vida de estos insumos.
Protocolo “Lava, perfora y entrega”: reducción del 99 % de residuos
Para minimizar el peligro, la autoridad promueve el método “Lava, perfora y entrega”, un procedimiento estandarizado que permite eliminar hasta el 99 % de los remanentes químicos al interior de los envases. Este triple paso —lavado a presión, inutilización física y entrega en centros autorizados— es clave para transformar un residuo peligroso en material apto para el reciclaje industrial seguro.
Reconocimiento a la cumplimiento fitosanitario
En el marco de la jornada, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) otorgó a Agroquímicos Peninsulares el Certificado de Cumplimiento de la NOM-033-FITO-1995. Este aval certifica la correcta observancia de las especificaciones fitosanitarias, sumándose a otros seis distintivos previos entregados a empresas que garantizan la legalidad y seguridad en la cadena de suministro.
Medidas complementarias: prohibición de reenvasado y control de caducidad
Los lineamientos verificados incluyen la prevención del reenvasado irregular, la veto a la comercialización de plaguicidas caducos o prohibidos, y la exigencia de registro sanitario vigente. Estas disposiciones refuerzan la trazabilidad y evitan que productos fuera de norma lleguen al usuario final, cerrando brechas de riesgo en la operación agrícola diaria.
Compromiso institucional con la gestión responsable
La Secretaría de Agricultura subrayó que estos operativos y certificaciones forman parte de una política de Estado orientada a reducir los riesgos asociados a los residuos de plaguicidas. La meta es consolidar una cultura de manejo responsable que proteja los recursos naturales y la salud pública, asegurando que el final de vida del envase sea tan controlado como su uso en el cultivo.