Discrepancias entre el discurso oficial y la evidencia en seguridad pública
En junio de 2026, el Gobierno federal anunció una reducción del 48 % en el promedio diario de homicidios dolosos respecto a septiembre de 2024, atribuyendo el logro a la Estrategia Nacional de Seguridad y al debilitamiento operativo del crimen organizado, según datos citados por México Evalúa. Sin embargo, el análisis advierte que este diagnóstico descansa sobre dos premisas no validadas: la suficiencia del homicidio doloso como único indicador de la violencia letal y la atribución causal de su descenso a una política específica, ambas puestas a prueba exclusivamente con información oficial.
El Estado como eje central frente a la seguridad humana
La principal consecuencia de este enfoque es la recienteralización del Estado como protagonista de la política de seguridad —operativos, capacidades y resultados—, desplazando a las personas, sus experiencias y la protección de sus derechos humanos a un plano secundario. El informe documenta la brecha existente entre la narrativa gubernamental y lo que la evidencia pública permite sustentar, no para negar avances, sino para medirlos con rigor metodológico, dado que la forma de medir la violencia define qué problemas se reconocen y qué respuestas se priorizan.
Reducción coyuntural, no pacificación estructural
Las conclusiones del estudio revelan que, aunque la violencia letal descendió en el corto plazo, se mantiene muy por encima de los niveles de 2015, lo que sugiere el inicio de una fase de reducción y no una pacificación estructural. La caída del homicidio doloso no captura la evolución total de la violencia: las desapariciones y otros delitos contra la vida explican el deterioro acumulado, generando un diagnóstico incompleto si solo se observa este delito.
Concentración territorial y límites de la atribución causal
La violencia se concentra en focos estatales de diversas regiones, por lo que las entidades federativas emergen como la unidad idónea para diagnosticar e intervenir. Pese a que la reducción de homicidios es clara desde el inicio de la administración actual —conforme a datos oficiales—, la información disponible no permite atribuirla causalmente a la estrategia gubernamental; demostrar dicha relación exige datos públicos, completos y desagregados que actualmente no existen.
Hacia una agenda de evaluación multidimensional
Explicar la dinámica de los homicidios y la violencia letal en su conjunto requiere una agenda de evaluación nacional, estatal y por casos relevantes, combinando mejores datos con análisis territoriales para determinar si la disminución es real y sostenible. En consecuencia, se propone redefinir el objetivo de la política de seguridad hacia la seguridad humana y la protección integral de la vida, la integridad y los derechos, articulando prevención, justicia, atención a víctimas y fortalecimiento institucional.
Nuevos indicadores y transparencia en la rendición de cuentas
Es fundamental evaluar la violencia letal como fenómeno multidimensional mediante un indicador que integre homicidios, feminicidios, otros delitos contra la vida y personas desaparecidas, sustituyendo los indicadores de gestión (detenciones, operativos, aseguramientos) por indicadores de resultado e impacto verificables en violencia, impunidad y capacidades institucionales. Toda atribución de éxito debe sustentarse en líneas base, datos desagregados y métodos públicos que permitan comprobar su eficacia.
Infraestructura de datos abiertos para la evaluación continua
Finalmente, se urge la construcción de un sistema nacional de información que integre y publique periódicamente datos administrativos comparables, desagregados y en formatos abiertos con definiciones homogéneas. Esto incluye la creación de una Base Nacional de Resultados de Operativos con identificadores únicos por fecha, territorio, institución y tipo de resultado, así como la homologación de los comunicados oficiales mediante un formato único alimentado por datos validados, que distinga eventos de cifras acumuladas y utilice categorías consistentes.