Los “barcos del desierto” naufragan ante el calor extremo en África
Conocidos popularmente como los “barcos del desierto”, los camellos enfrentan una amenaza sin precedentes en el noreste de Etiopía, una de las zonas más áridas del planeta. Pastores como Ali Umer, de la región de Afar, reportan sufrimiento directo en sus animales: ampollas en las patas por la arena abrasadora, ojos llorosos, pelaje chamuscado y la pérdida de crías. Umer, que posee unos 500 ejemplares, perdió ocho en un solo mes y advierte que hasta el viento, antes refrescante, ahora sopla calor. Este testimonio refleja una realidad que la ciencia confirma: el estrés térmico, la deshidratación y la proliferación de enfermedades son consecuencias directas de temperaturas que superan los umbrales de resistencia de la especie.
Impacto devastador en el Cuerno de África y el norte del continente
El norte de África y el Cuerno de África albergan cerca del 80 % de la población mundial de dromedarios, animales elegidos históricamente por su resiliencia. Sin embargo, un estudio de 2025 basado en la percepción de pastores del sur de Etiopía confirmó que la variabilidad climática deteriora la salud, la productividad y la reproducción de los rebaños. En Somalia, la crisis es crítica: una investigación publicada en junio reveló que la mortalidad por sequía afecta al 46 % de los hogares ganaderos, con picos alarmantes del 73 % en la región de Sool. Los expertos atribuyen esta sequía al calor extremo, que acelera la evaporación del suelo y la transpiración vegetal, agravada por la escasez de servicios veterinarios y una gestión ganadera deficiente.
Alertas veterinarias y récords de temperatura
Los profesionales de la salud animal corroboran el colapso sanitario. Hassan Nuya Guyo, veterinario en el condado de Marsabit (Kenia), reporta un aumento superior al 15 % en la mortalidad en dos años y un incremento significativo de casos de hipertermia que derivan en infecciones múltiples. Estudios en el Cuerno de África vinculan el estrés térmico con la caída en la producción de leche y mayor prevalencia de patologías. La situación replica en el norte de África; un estudio en Argelia detectó patrones estacionales de mortalidad significativos durante las olas de calor estivales, recomendando intervenciones urgentes como suministro estratégico de agua, alimentación suplementaria y vigilancia epidemiológica reforzada.
La OMM certifica la aceleración del calentamiento regional
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que los episodios de calor extremo son ya la norma en el norte de África, con una tendencia al alza ininterrumpida desde 1981. Durante 2024, varios países de la región y Oriente Medio superaron los 50 °C. Según el informe de la OMM sobre el estado del clima en África (2025), el norte del continente registra el calentamiento más rápido de sus seis subregiones, con un aumento de 0,43 °C por década entre 1991 y 2025, dinamitando las condiciones de vida tradicionales.
Límites fisiológicos: la ciencia explica el colapso celular
Los expertos establecen que los camellos toleran bien el calor hasta los 40 °C gracias a adaptaciones únicas: fluctuación de su temperatura corporal para evitar el sudor, orina concentrada, heces secas y un pelaje que aísla de la radiación solar. Sin embargo, el doctor Mohammed Bengoumi, científico de la FAO especializado en salud camélida, alerta que en vastas áreas del Sahara las temperaturas estivales superan frecuente los 50 °C. El profesor Abdelmadjid Chehma, de la Universidad de Ghardaia (Argelia), demostró experimentalmente que el calor prolongado por encima de 41-45 °C daña directamente las células inmunitarias (glóbulos blancos), impidiendo su reparación y provocando autodestrucción celular, lo que ralentiza el metabolismo, reduce la ingesta de alimento y genera letargo, fatiga, caída de la producción láctea y trastornos reproductivos.
Efectos sistémicos y desplazamiento forzoso de pastores
El profesor Mohammed el Khasmi, de la Universidad de Casablanca (Marruecos), enumera secuelas adicionales: pérdida de peso, inflamaciones, patologías musculares y óseas, desequilibrios químicos por disfunción renal y enfermedades parasitarias. Estos efectos se magnifican por la pérdida de vegetación, agua, sombra y asistencia veterinaria. Como consecuencia, pastores en Etiopía están abandonando definitivamente las regiones norteñas —cuna histórica de la cría camélida— hacia el sur en busca de recursos, un desplazamiento que no es estacional sino estructural, según Daniel Gelan, investigador de la Universidad Vision de Etiopía.
Un futuro incierto para la última defensa del desierto
El Cuerno de África, recién salido de la sequía más larga y grave registrada (2020-2023), enfrenta un nuevo ciclo de aridez que, según Oxfam, ha disparado el precio del agua más de un 2.000 % en zonas de Somalia. Ali Umer teme que un brote epidémico acabe con sus camellos adultos, un riesgo que el profesor Chehma valida: “Los camellos siguen siendo la última línea de defensa de los pastores frente al desierto, pero la intensidad sin precedentes de las actuales olas de calor amenaza directamente sus funciones vitales, convirtiendo a este animal, históricamente resistente, en una víctima del clima”.