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La expansión del muro fronterizo estadounidense en Tecate, Baja California, está afectando al cerro Cuchumá, una montaña que se encuentra en la línea divisoria entre México y Estados Unidos y que tiene un gran significado cultural para el pueblo kumiai, según han denunciado autoridades y representantes indígenas mexicanos.
“Es muy triste que lo estén destruyendo (el cerro),” expresó Norma Meza Calles, representante de la comunidad y defensora de los derechos indígenas, al señalar que esta montaña ha sido históricamente un lugar de encuentro para prácticas tradicionales.
“Es muy venerada por todos los kumiai. Para nosotros no existen iglesias, así que íbamos a ese lugar para cantar y meditar. Allí aprendíamos sobre el respeto y cómo podíamos curarnos. Esa montaña es como nuestra iglesia,” añadió Meza Calles.
El cerro se extiende a ambos lados de la frontera, en una área donde la división política cruza un ecosistema continuo, lo que ha llevado a que las obras estadounidenses requieran modificaciones directas en el terreno para facilitar la ampliación de la controvertida barrera.
Reportes de residentes indican que los trabajos incluyen detonaciones con explosivos en zonas rocosas para abrir caminos, las cuales han sido escuchadas de manera constante desde hace aproximadamente una semana, aumentando la preocupación entre los habitantes y la comunidad kumiai.
Román Cota Muñoz, alcalde de Tecate, confirmó que las obras se llevan a cabo en territorio estadounidense, y prefirió no intervenir directamente en el asunto. “Está dentro de la franja fronteriza y sabemos sobre algunos trabajos que realiza el Gobierno de Estados Unidos para continuar con el muro,” declaró el alcalde, subrayando que cualquier modificación en un lado tendrá repercusiones visibles en todo el entorno.
Además de su valor cultural, el cerro Cuchumá es crucial para el medio ambiente, ya que forma parte de un corredor ecológico en la zona de Tecate, donde se encuentran flora y fauna adaptadas a climas semiáridos. Especialistas indican que estas formaciones son vitales para la estabilidad del ecosistema, ya que actúan como barreras naturales contra la erosión y espacios de conservación biológica.
El cerro Cuchumá está reconocido en Estados Unidos, ya que figura en el Registro Nacional de Sitios Históricos desde 1992, mientras que en México es considerado patrimonio cultural inmaterial. La situación también fue abordada en la conferencia diaria de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien solicitó a las secretarías de Cultura y de Relaciones Exteriores un informe sobre las posibles consecuencias del uso de explosivos en este sitio sagrado, aunque hasta ahora el Gobierno no ha confirmado daños ni tomado medidas al respecto.