Mexicali, BC. Representantes de comunidades indígenas se manifestaron en la frontera de Tecate, México, en rechazo a la destrucción de vestigios arqueológicos de la etnia kumiai, a causa de explosivos utilizados en el cerro Cuchumá. Este cerro es considerado una de las cinco Montañas Sagradas en la cosmogonía de los pueblos indígenas de Baja California y su destrucción se da en el contexto de la ampliación del muro fronterizo.
Los manifestantes subrayaron la necesidad de honrar las tradiciones de los pueblos originarios, especialmente las de los kumiais y la montaña sagrada de Cuchumá, enfatizando que están perjudicando el suelo y el entorno natural.
Fabián Murillo, portavoz nahua del Calpulli Cuchumatepetl, un grupo de danza tradicional de Tecate, expresó: “No somos propietarios de la tierra, solo formamos parte de ella. Por ello, defendemos lo que es sagrado; la Madre Tierra siempre está en condiciones de generar frutos. Estas explosiones perjudican la tierra y el agua”.
Durante la protesta, un centenar de indígenas presentaron la Danza del Kuri Kuri, destacando su rica herencia cultural.
Los primeros daños provocados por el uso de dinamita por parte de Estados Unidos se están registrando en los ranchos mexicanos ubicados en la colina Cuchumá, afectando el hábitat compartido. Ambientalistas han señalado los perjuicios tanto a la flora y fauna como a los sitios arqueológicos, que representan un patrimonio cultural inmaterial de México. Según la asociación Pronatura Noroeste, esta área es un ejemplo de biodiversidad y conservación, donde crecen especies como el cedro de Baja California y elchaparral, hogar de diversas especies animales.
En la última semana, serpientes y lagartijas que poblaban la zona montañosa han migrado hacia áreas más bajas debido a las explosiones del gobierno estadounidense, que comenzaron en marzo pasado en Tecate Peak, California, conocido como Tecatito, justo al otro lado de la frontera.
Afirmando que el 70% de la Montaña Sagrada está en territorio mexicano, ambientalistas y expertos han indicado que se realizan detonaciones para abrir caminos de vigilancia para la Patrulla Fronteriza y construir un muro de 10 metros de altura. Las áreas afectadas incluyen ranchos como La Puerta y Tres Estrellas, situados en las pendientes de la montaña sagrada kumiai, donde se han habilitado instalaciones para visitantes.
Este fin de semana, el Cafecito Tres Estrellas tuvo que cerrar debido a la presencia de serpientes en la zona, resultado de los estallidos.
Pueblos originarios y defensores del medio ambiente abundan en sus declaraciones. El 10 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum solicitó información a las secretarías de Cultura y Relaciones Exteriores sobre los efectos del uso de dinamita en el sitio sagrado. Por su parte, Claudia Cota, regidora kumiai de Tecate, ha sido una voz activa en contra de la administración de Donald Trump, resaltando que la “voz del Cuchumá sigue presente a través de los yumanos”, quienes habitaron la región antes de la existencia de Estados Unidos.
“Los nativos somos protectores de la tierra y de su biodiversidad”, afirmó Cota, recordando las historias de sus abuelas, que narraban cómo los kumiais ascenderían al Cuchumá para ayunar y escuchar a la montaña, buscando así convertirse en chamanes.