San Quintín, BC. ¿Cuál es la cantidad de trabajadores que forman parte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en San Quintín? El secretario del Trabajo estatal, Alejandro Arregui Ibarra, duda antes de ofrecer la cifra. Explica: “La mayor parte de los trabajadores agrícolas tienen carácter eventual, lo que significa que su empleo varía según la temporada de cultivo y los ciclos… Esto provoca fluctuaciones en el registro del IMSS. Según los datos más recientes, casi 5 mil trabajadores están reportados, pero la temporada de berries apenas inicia”.
Según el último censo agropecuario del Inegi, llevado a cabo en 2022, hay 47 mil 197 jornaleros en San Quintín, con 28 mil 841 hombres y 18 mil 356 mujeres. Siguiendo esta cifra, al menos 42 mil personas carecen de acceso a algún tipo de seguridad social, en una de las áreas agrícolas más avanzadas tecnológicamente del país, pionera en agricultura protegida (invernaderos y mallas sombra), donde todo el riego se realiza por goteo.
Raquel comenzó a cosechar pepinos a los 8 años en el rancho Los Pinos. “No podía cargar el bote, así que hacía montones de hortaliza en el suelo. Mi papá los recogía y los ponía en su cargamento. También ayudábamos con el tomate”, recuerda. Añade que la situación comenzó a cambiar después de 2015, cuando miles de jornaleros bloquearon la Traspeninsular y detuvieron la cosecha de fresa y tomate.
“Las condiciones han mejorado”, menciona. “A los 10 años, ¡imagínate, estaba en quinto de primaria!, formaba parte de un grupo de niños que esperaban el camión los fines de semana para ir a deshierbar o recoger cebollín y brócoli. Luego, a los 14 o 15 años, trabajaba en la cosecha de fresas. En un día, podía ganar hasta mil pesos por ser rápida en la cosecha. Hubo un año en que dejé de estudiar. Cuando llegaba la inspección, le avisaban a mi patrón un día antes; nos alertábamos y corríamos a escondernos en el monte”.
A sus 36 años, Raquel ha trabajado en diversos campos agrícolas. Su último empleo fue en una plantación de BerryMex, donde su alta productividad le permitió obtener la visa H2A para trabajar en EE.UU. en la recolección de la raíz de la fresa durante septiembre, octubre y noviembre, ciclo que repitió durante varios años. La plántula, en ese momento, se traía de Nevada o California para ser sembrada en San Quintín en campos que operan en contrato con la transnacional.
“Nos seleccionan para trabajar en EE.UU.”
“La selección se da. Uno de los requisitos es tener pasaporte y no tener problemas para viajar a EE.UU. Nos brindan apoyo para hacer la aplicación. Si calificamos, somos llevados al consulado (en Tijuana) y la empresa cubre el costo de la visa de trabajo, que es de 3 mil 200 pesos. Allá, no pagamos por la vivienda, por lo que se puede ahorrar. Dormimos en galeras, y hay que regresar de inmediato si se quiere volver al año siguiente”.