La Paz, Baja California Sur. – El pasado domingo 22 de febrero, las autoridades de Baja California Sur anunciaron el despliegue de acciones de vigilancia intensificada, tras el anuncio de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), durante un operativo federal en el estado de Jalisco.
El gobernador, Víctor Manuel Castro Cosío, indicó que, en respuesta a los acontecimientos en otras partes del país, se decidió mantener la coordinación entre las diferentes instituciones encargadas de la seguridad, y reforzar las labores preventivas en diversas áreas del estado sudcaliforniano.
“La Mesa Estatal de Seguridad continúa en sesión permanente, intensificando la vigilancia, los patrullajes y los puntos preventivos en toda la entidad. Siempre se encuentran bajo control y no se han registrado incidentes significativos que representen un riesgo para la población. Seguimos en colaboración con las fuerzas federales y locales para asegurar la paz y la tranquilidad en Baja California Sur”, afirmó el mandatario regional.
En el municipio de Los Cabos, también se implementaron medidas preventivas. Alberto Rentería Santana, secretario general del ayuntamiento, comentó que la corporación municipal está coordinando esfuerzos con autoridades de todos los niveles de gobierno, bajo el marco de la Mesa de Seguridad Regional, para monitorear la situación nacional.
“Frente a los acontecimientos recientes en varias regiones del país, por instrucciones del presidente municipal Christian Agúndez Gómez, la Dirección General de Seguridad Pública Municipal se encuentra en estado de alerta y coordinando acciones preventivas con las dependencias federales y estatales que participan en la Mesa de Seguridad Regional del Ayuntamiento de Los Cabos. Hasta ahora, no hay reporte de incidentes extraordinarios, y se solicita a la población estar atenta a los canales oficiales de comunicación”, indicó Rentería Santana.
La activación de protocolos en Baja California Sur se produce tras un operativo llevado a cabo por fuerzas especiales del Ejército en Tapalpa, Jalisco, donde fue abatido Oseguera Cervantes, considerado un objetivo prioritario para las autoridades tanto mexicanas como estadounidenses.
Los sucesos ocurridos han desencadenado bloqueos en carreteras, quema de vehículos y enfrentamientos armados en la zona metropolitana de Guadalajara, así como en otros estados vecinos como Guanajuato, Michoacán, Aguascalientes y Nayarit, y también en puntos de Tamaulipas, Baja California y Zacatecas, según informes difundidos a nivel nacional.