
Se registró un sismo de 4.3 grados de magnitud en el municipio de San Felipe, Baja California, según reportó el Servicio Sismológico Nacional (SSN).
De acuerdo a información preliminar, el movimiento ocurrió el 16 de noviembre a las 14:25 horas, a 77 km al noreste de la ciudad, con una profundidad de 15.4 km.
Las coordenadas exactas del sismo son 31.665 grados de latitud y -114.526 grados de longitud.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado daños causados por el temblor. Es recomendable mantenerse al tanto mediante fuentes oficiales ante posibles actualizaciones o acciones a tomar.
La información proporcionada por el SSN es preliminar, lo que significa que puede haber futuras actualizaciones que cambien los datos iniciales publicados.
Es crucial destacar que los sismos no son predecibles; actualmente no existe método o tecnología capaz de identificar cuándo ocurrirá un movimiento telúrico, según el SSN.
México está situado en una zona tectónica activa, experimentando decenas de sismos diariamente, aunque la mayoría de estos son de baja magnitud y no son perceptibles.

Los temblores no siempre generan el mismo tipo de sacudida, incluso si están a la misma distancia de una ciudad. La intensidad varía según diversos factores, como el tipo de suelo y la distancia al epicentro, así como la atenuación sísmica.
México dispone de dos sistemas importantes para analizar sismos: el Servicio Sismológico Nacional (SSN) y la Red Acelerográfica Nacional del Instituto de Ingeniería de la UNAM. El SSN mide la magnitud y localiza el epicentro, mientras que la red de la UNAM registra cómo se comporta el suelo durante sismos significativos.
El Dr. Jorge Aguirre González, coordinador de Ingeniería Sismológica del Instituto de Ingeniería de la UNAM, enfatiza la importancia de caracterizar el efecto del sitio, lo que se refiere a la reacción del terreno ante un sismo. Existen aproximadamente 20 métodos diferentes para calcular la magnitud de un sismo, lo que permite obtener mediciones más precisas para la ingeniería y la protección civil.
México enfrenta el riesgo constante de experimentar sismos severos, como los ocurridos en 1985 y 2017, que dejaron consecuencias devastadoras. Aunque estos son los más recordados, no son los de mayor magnitud en el país.
El terremoto más potente registrado en la historia de México tuvo lugar el 28 de marzo de 1787, con un epicentro en Oaxaca y una magnitud de 8.6, causando un tsunami que se adentró 6 kilómetros en tierra.
Un estudio de 2009 del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires) sugiere que podrían ocurrir grandes terremotos de magnitud 8.6 o más en el futuro, con epicentros en las costas de México y Centroamérica, debido a la acumulación de energía en la Brecha de Guerrero.
Los temblores evocan recuerdos trágicos para los mexicanos, como lo fueron los de 1985 y 2017, donde Ciudad de México se vio completamente paralizada por sus devastadoras consecuencias.
El terremoto del 19 de septiembre de 1985 se registró a las 7:19 horas locales con una magnitud de 8.2 y epicentro en Guerrero. La creencia de que un evento similar no volvería a ocurrir se desvaneció 32 años después.
El sismo de 2017 se produjo a las 13:14 horas locales, entre Puebla y Morelos, y dejó un saldo de 369 muertes en el centro del país.