En una conversación con El Comercio, el senador mexicano Raymundo Bolaños Azócar, del Partido Acción Nacional (PAN), expresó su preocupación por la relación diplomática deteriorada entre Perú y México, a raíz del asilo político concedido a la expresidenta del Consejo de Ministros, Betssy Chávez. Destacó que esta situación es un resultado de la “ruptura” del principio de no intervención en los asuntos peruanos.
“Desde nuestra perspectiva, lo que se está realizando es un encubrimiento, no un asilo político. Este encubrimiento viola el principio de no intervención, que también tiene un carácter constitucional en México, y justifica la respuesta de Perú,” afirmó.
Como es de conocimiento público, el lunes 3 de noviembre, el Gobierno mexicano anunció el otorgamiento del asilo político a Chávez Chino y la consecuente ruptura de relaciones diplomáticas.
Ante esta situación, Bolaños Azócar declaró que, el miércoles 5, presentó un “Punto de Acuerdo” en la presidencia del Senado mexicano, solicitando a la Secretaría de Relaciones Exteriores una explicación sobre las acciones del Gobierno Federal en relación con el quiebre de relaciones diplomáticas.
El senador también pidió una justificación del asilo político otorgado a Betssy Chávez y urgió al Gobierno federal a garantizar la atención consular de los mexicanos en Perú, así como restablecer las relaciones diplomáticas de inmediato.
Bolaños Azócar mencionó que en su país se ha recibido con “mucha extrañeza” la concesión del asilo político a Chávez Chino, argumentando que según el marco legal mexicano, este tipo de protección debe darse únicamente a aquellos perseguidos por motivos políticos, lo cual no aplica en este caso.
Además, resaltó que las acusaciones en contra de Chávez incluyen rebelión y conspiración, lo que, en su opinión, no constituye una persecución política. “Se está llevando a cabo una investigación por parte del gobierno constitucional de Perú sobre un intento de golpe de Estado en el cual Chávez participó activamente,” añadió.
Finalmente, enfatizó que las decisiones erróneas del Ejecutivo afectan no solo a la población mexicana sino también la imagen del país en el extranjero, expresando que se debe evitar cualquier intervencionismo que dependa de ideologías políticas, ya sea de izquierda o derecha, en la política exterior de México.