La reciente captura de Sebastián Reynosa Sánchez, conocido como el Quemado, líder del Cártel de Sinaloa (CDS) para los hermanos Alfonso y René Arzate, de Los Mayos, desató una violenta incursión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Rosarito, lo que ha llevado a un aumento del 325 por ciento en la homicidios en la zona.
La disputa es liderada por dos individuos identificados por apodos. Por el CJNG, está el Apa, antiguo colaborador de Gerardo V. Vega, alias el Gera, quien fue asesinado el 24 de septiembre; ambos tenían vínculos con Javier Adrián Beltrán Cabrera, conocido como el Javi. Este último trabaja actualmente con Diego Abel Miranda Rodríguez, alias el Kateo, del Cártel Arellano. Debajo de ellos se encuentra Pedro Amador Luna, apodado la Pájara. En el bando de Sinaloa, los hermanos Arzate estarían apoyados por el GR y el Táctico, este último sospechado de ser policía.
La competencia entre el CDS y el CJNG provocó que los homicidios en Rosarito pasaran de dos en agosto a 17 en septiembre. Asimismo, se registraron múltiples denuncias al 911 por “balaceras” y “privaciones de la libertad”, aunque la policía no encontró heridos ni cuerpos al investigar.
Los investigadores señalan que la fuerte confrontación comenzó en abril. Los nuevos actores en la región son principalmente operativos del CJNG activos en las comunidades de San Antonio de los Buenos y Santa Fe, que han comenzado a infiltrarse en el norte de Rosarito, que colinda con Tijuana. No obstante, también ha habido movimientos de otros sicarios de diversas áreas.
Un caso notorio es el ataque a Óscar Cristóbal Alanillo Robles, el 1 de octubre, cuando fue disparado mientras conducía una camioneta Tahoe. Después del ataque, la policía encontró un vehículo usado en el crimen, abandonado junto a armas y municiones.
A pesar del aumento significativo de muertes en septiembre, octubre también trajo crímenes de alto impacto. Uno de los más alarmantes fue el hallazgo del cuerpo torturado del músico Eleuterio “Tello” Higuera Acosta, quien desapareció el 22 de octubre y cuyo cadáver fue encontrado al día siguiente. La investigación reveló múltiples irregularidades durante el suceso, incluyendo la falta de testigos en el evento donde fue secuestrado.
Los fiscales enfrentan un contexto complicado, con la reciente captura de figuras clave en el crimen organizado, que ha creado vacíos de poder que son rápidamente ocupados por otros grupos criminales. La lucha por el control de Rosarito continúa intensificándose, y las autoridades temen un incremento en la violencia a medida que diferentes bandas buscan establecer su dominio en la región.